Wednesday, 17 October 2012

Nefelomancia – Adivinación con la cabeza en las nubes.

Este domingo estaba con mi novia en la terraza tomando solcito después de haber lavado al perro. El cielo estaba hermoso, una mezcla desordenada de nubes de todo tipo. De un lado se podían ver unos finísimos cirrus que caían a veces formando virgas, mientras que en otra parte del cielo desfilaba una serie de altocúmulus stratiformis.

Ese cielo caótico me puso a pensar. El ser humano ha pretendido adivinar el futuro haciendo uso de todo tipo de patrón aleatorio que podía encontrar: el agrupamiento arbitrario de las estrellas en el cielo (astrología), la borra del café (cafeomancia), las líneas de las manos (quiromancia), las hojas de té en una taza (teomancia), y una larga lista de etcéteras. ¿Habrá habido alguna cultura que practicaba la nimbomancia?

Cirrocúmulos (4)

El nombre provisorio que le asigné a un hipotético arte de adivinación mediante la observación de las nubes, en realidad era etimológicamente incorrecto. Nimbus es nube en latín, mientras que el sufijo -mancia viene del griego “práctica de adivinación”. El nombre correcto, del cual me enteré al buscar en internet sobre su existencia, es nefelomancia o nefomancia, del griego néfos. Y resulta que, en efecto, la nefelomancia -también llamada neladoracht por los antiguos celtas- realmente existe.

¿Qué es la nefelomancia?

No parece ser una forma de adivinación muy popular y es difícil encontrar información sobre en qué consiste, pero los pasos básicos son evidentes. En un día con buen tiempo, acostarse en el pasto con la vista hacia las nubes. Un libro lo describe como un proceso personal y subjetivo, uno debe abrir la mente, realizar una especie de asociación libre e interpretar las imágenes que se dan en el cielo según el significado que uno le de. “Lo bueno de la nefelomancia”, nos dice un tal Patrick Arundell, “es que no requiere equipamiento costoso y no hay reglas; ¡todo lo que necesitás es liberar tu intuición e imaginación!”

Creo que no hace falta aclarar que cualquier intento de predecir el futuro mediante la nefelomancia es absurdo, pero ciertamente no podría estar en desacuerdo con tirarse con la mirada hacia el cielo y dejar volar la imaginación mientras se observan las nubes. Cada tipo de nube tiene su propio carácter y es divertido ver como bailan en la atmósfera. Los delicados cirros son mujeres elegantes que se pasean con sus mejores vestidos; los pequeños cumulus humilis son como niños jugando en el parque; y el feroz cumulosnimbus es un déspota tirano que destruye todo a su paso. Otras personas tendrán otras interpretaciones...

Humilis cumulus¿Quién no quisiera acostarse para mirar pasar esta manada de cumulus?

Otros dan instrucciones más precisas. Por ejemplo,”Si ve una nube en forma de cocodrilo es un presagio. Si es parecida a una cara, indica que pronto se reencontrará con un amigo y si tiene forma de elefante presagia éxito económico” o “Ver el arco iris indica que los próximos 12 meses estarán llenos de novedades”. También hay formas tipificadas con sus significados: “Ver gatos en las nubes indica que estás particularmente intuitivo”, “ver círculos en las nubes sugiere un compromiso o matrimonio”. No se a ustedes, pero qué manera de quitarle la diversión.

Una larga y orgullosa historia.

La primera mención que encontré sobre la nefelomancia viene de la Biblia. La adivinación de nubes es mencionada en el antiguo testamento como una práctica prohibida. En la versión literal traducida por Robert Young de Deuterónimo 18:9-14 se advierte en contra del uso de la nefelomancia (énfasis mío):

9 `When thou art coming in unto the land which Jehovah thy God is giving to thee, thou dost not learn to do according to the abominations of those nations: 10 there is not found in thee one causing his son and his daughter to pass over into fire, a user of divinations, an observer of clouds, and an enchanter, and a sorcerer, 11 and a charmer, and one asking at a familiar spirit, and a wizard, and one seeking unto the dead. 12 `For the abomination of Jehovah [is] every one doing these, and because of these abominations is Jehovah thy God dispossessing them from thy presence. 13 Perfect thou art with Jehovah thy God, 14 for these nations whom thou art possessing, unto observers of clouds, and unto diviners, do hearken; and thou -- not so hath Jehovah thy God suffered thee.

Y en Levítico 19:26 también tenemos una advertencia:

26 `Ye do not eat with the blood; ye do not enchant, nor observe clouds.

Para quienes sean cristianos pero también gusten del arte de observar las nubes, cabe aclarar que en ninguna otra versión se habla de los “observadores de nubes”. Según Wikipedia, la palabra que se usa en Levítico y Deuterónimo es “onan” que se traduce literalmente como “nube”, pero siempre hay lugar para la interpretación.

También hay referencias a la nefelomancia en los antiguos griegos. En Hellenic Religion and Christianization c. 370-529 encontramos que la adivinación por medio de las nubes tiene una larga historia en la cultura griega; tradición que sobrevivió a todas las transiciones religiosas. En La vida de Isidoro, Damascio (c. 458-538) cuenta de una mujer llamada Anthusa que vivió durante el reinado del emperador León I (457-474) que conocía “el antiguo arte de la adivinación con las nubes”. Mientras rezaba en dirección al Sol para conocer el futuro, apareció una nube en forma de un godo. Luego se formó otra que creció hasta tener el mismo tamaño, tomó la forma de un león salvaje y, llena de ira, se tragó al hombre. Más adelante, el emperador León I asesinaría a Aspar, rey de los godos y a sus hijos. Desde ese entonces, Anthusa continuaría su arte de mirar a las nubes.

Y este no es el único caso en el que la nefelomancia haría presagios de conquista. Dice la historia que Dathi, rey de Erin (Irlanda) entre 405 y 428, encontrándose en una residencia real en Cnoc-nan-druad (la colina de los druidas), le pidió a su druida que le predijera los eventos de su reinado durante ese año. El druida subió hasta la cima de la colina y, luego de pasar la noche y volver al amanecer siguiente, se dirigió hacia el rey: “¿Está Usted durmiendo, oh rey de Erin y Alban [Escocia]?”. “¿Por qué el título agregado?”, preguntó Dalthi, “Yo no soy rey de Alban”. Entonces el druida le contestó que había consultado “las nubes de los hombres en Erin” y pudo ver que el rey conquistaría Alban, Britania, y Gaul. Y dice la leyenda que la profecía se cumplió.

Persecuciones.

No es de extrañar que la nefelomancia haya sufrido los ataques directos de la Iglesia Católica. En el Canon 61 del Tercer Concilio de Constantinopla (680-681) se la menciona expresamente como una de las artes adivinatorias prohibidas (énfasis mío):

Quienes acudan a hechiceros o a los así llamados magos mayores, o a otras personas similares, con el deseo de averiguar lo que les pueda ser revelado, que sean sometidos a una penitencia canónica de seis años, de acuerdo con lo que los Padres han decidido con anterioridad con respecto a ellos. Cabe aplicar la misma penitencia a las personas que llevan osas u otros animales para burla y perjuicio de los más simples, y uniendo el engaño con la locura, pronuncian adivinaciones sobre la suerte, el destino, la genealogía y muchos otros temas similares; lo mismo se aplica a los así llamados perseguidores de nubes, los encantadores, los hacedores de talismanes de protección y los brujos. Decretamos que quienes persistan en ello y se rehúsen a cambiar de ocupación y no se alejen de estos inventos paganos y mortales, deben ser expulsados de la Iglesia por completo, de acuerdo con lo que prescriben los cánones sagrados. Porque "¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas?" como dice el Apóstol, "¿Y qué concierto el templo de Dios con los ídolos? ¿o qué parte el fiel con el infiel? ¿Y qué concordia Cristo con Belial?" (II Cor. 6:15–16). 
(fuente en español y fuente en inglés)

Me gusta el nombre de “perseguidores de nubes” y la amenaza de ser expulsado de una iglesia a la que no pertenezco ni deseo pertenecer no va a evitar que mire a las nubes.

Chaparrón 4“¿Seguro que me querés excomulgar?”

Se ve que durante los siglos siguientes hubo varios que pensaron como yo, ya que todavía en el siglo XII hay menciones hacia la nefelomancia. Unos cinco siglos después de la dura prohibición por parte de la Iglesia, el canonista Teodoro Balsamón, en su comentario sobre el anterior Canon, observa que

Predicen con las nubes cosas desconocidas por muchos. Algunos miran hacia las nubes, o más bien, cuando se convierten en un fogoso atardecer, fingen aprender la verdad por ellas. De esta nube, cuanto toma la forma de una paloma, dicen que la mala fortuna va a llegar para quien preguntó. De otra nube, cuando toma la forma de un hombre empuñando una espada, predicen guerra. De otra, cuanto toma la forma de un león, predicen la acción de edictos imperiales.

Esta condena hacia los “perseguidores de nubes” resulta curiosa a la luz de la inspiración que tuvo la atmósfera en la iconografía cristiana. Los rayos crepusculares están por doquier en las imágenes religiosas, los nimbos bien podrían ser glorias y también podría argumentarse que uno de los momentos más importantes para el cristianismo, la victoria de Constantino en la batalla del puente Milvio: cuenta la leyenda que la noche anterior a la batalla Constantino soló con un símbolo en el cielo y la frase hoc signo victor eris, con este símbolo resultarás victorioso. El símbolo que dice haber visto es el Labarum. Gavin Pretor-Pinney, autor de la Guía del Observador de Nubes, argumenta en su libro que el símbolo podría haber sido producto de una serie de fenómenos de óptica atmosférica. Pero eso quizás quede para otro artículo.

Sin misticismo pero con nubes.

Es interesante como el ser humano intenta usar cualquier patrón en la naturaleza para adivinar el futuro. Nuestra capacidad para interpretar formas nos hace excelentes identificando tormentas, por ejemplo, pero también nos hace proclives a caer en la superstición.

Tengo que admitir que tengo una visión algo parcial hacia la nefelomancia. Sí, por un lado no deja de ser una manifestación del pensamiento mágico, pero encuentro difícil criticar a alguien por mira al cielo. Lo único que puedo decir es que hay que darle una oportunidad, no a la nefelomancia, sino a la observación de nubes

Thursday, 11 October 2012

Cyclone Center: mirá imágenes de tormentas y aportá a la ciencia.

Algo que hace tiempo me resulta muy interesante son los proyectos de “ciencia ciudadana” en los que cualquier persona con una computadora y conexión a internet puede contribuir al desarrollo científico. Recuerdo que cuando estaba en el secundario ya existía SETI@Home, que luego dio pie a una plataforma dedicada a numerosos otros proyectos llamada BOINC. Este programita usa el tiempo en que la CPU no está haciendo nada para analizar datos científicos. Por ejemplo, Climate Prediction hace correr un modelo climático.

Pero actualmente existen otras formas de participar que son más activas. En vez de limitarse a apretar un botón y que la computadora haga el resto, el usuario tiene que poner su mente en juego. En este blog hablé de Old Weather, que se trata de transcribir antiguas bitácoras de barcos para extraer datos climáticos. Desde ese entonces Zooniverse ha ido agregando más iniciativas y ya tiene más de 10 proyectos de astronomía, biología, el clima y las humanidades asegurando iniciativas para todos los gustos. Incluso hay una para transcribir partituras.

El último miembro de la familia es Cyclone Center y es genial. La idea es tomar imágenes satelitales de tornados, tormentas tropicales y otras depresiones tropicales y clasificarlas según su intensidad. Usa una versión simplificada de la técnica Dvorak para inferir la severidad de una tormenta en base a s estructura.

Como las computadoras no son todavía muy buenas en distinguir patrones y formas en comparación al cerebro humano, Cyclone Center utiliza miles de colaboradores para crear su base de datos. Cada imagen es analizada por varias personas para diluir los posibles errores, aunque todavía está recién comenzando y no hay mucha información sobre cuánta consistencia hay en las respuestas.

50575616516bcb571700b51b_gms-3La primer tormenta con “ojo” que me tocó. Una belleza.

Yo ya estuve analizando casi 200 imágenes y no sólo pude ver fotos satelitales hermosas sino que fui aprendiendo algo sobre las depresiones tropicales. El sistema permite guardar favoritos, crear colecciones y armar discusiones sobre las imágenes analizadas. Creo que esa es la mejor parte ya que el equipo detrás del proyecto es muy buena gente que trata de animar a los usuarios a no desesperar, especialmente cuando surgen dudas sobre tormentas particularmente difíciles de clasificar.

505755a5516bcb571700996e_gms-3Este es otro ojo, pero más parecido al de Sauron

La clasificación de tormentas no es una ciencia exacta y siempre hay un alto grado de subjetividad que incluso hace que a veces ni los expertos se pongan de acuerdo. Hay imágenes satelitales, como la que ven arriba, que se ven muy deformadas por la curvatura de la Tierra, hay otras que simplemente son un caos.

En cualquier caso, es una forma entretenida (al menos para mí) de pasar el tiempo cuando no hay nada que hacer o, mejor aún, para no hacer cosas más importantes.

Monday, 6 August 2012

Curiosity llega a Marte!

curiosity

Esta pequeña imagen de baja resolución es la segunda imagen enviada por Curiosity luego de su amartizaje exitoso. Un día histórico y muy emocionante.

Felicitaciones a todos los que trabajaron en este proyecto. Esperemos que nuestro pequeño rover dure mucho y haga ciencia revolucionaria!!!!

Wednesday, 25 July 2012

Groenlandia no se derritió por completo.

Hoy mi madre me preguntó si había visto lo de Groenlandia. Sí, hace unos días que un comunicado de prensa de la NASA estuvo dando vueltas por los blogs de climatología que leo regularmente. Luego abro mi casilla de mail y veo que ella también me había mandado un correo con el titular de la noticia. EL HORROR. Clarín titula “En un hecho inédito, se derritió casi por completo el hielo que cubre a Groenlandia”. Este, señores, es uno de los peores ejemplos de periodismo científico que leí en un largo tiempo.

Cualquier persona con un mínimo de conocimiento de lo que está pasando alrededor suyo tiene que darse cuenta que ese titular tiene que ser mentira. El hielo sobre Groenlandia es enorme y pensar que se pudo haber derretido en un 97% es irrisorio. Comprendo que un lego en la materia no se de cuenta de esto, pero uno espera algo más de los responsables de un medio de información.

No, lo que en realidad sucedió es que un periodista metió la pata y que, como dice el comunicado de prensa de la NASA, el 97% de la superficie del hielo de Groenlandia registró al menos algún grado de derretimiento. Este es un hecho sin precedentes en los últimos 30 años (que tenemos satélites).icemap

Lo que es muy interesante es la rapidez con la que ocurrió todo esto. En la figura se puede observar el grado de derretimiento de Groenlandia el 8 de julio (izquierda) y 4 días más tarde. De nuevo, las áreas rojas no son áreas donde el hielo está derretido sino donde el hielo superficial se está sufriendo derretimiento. En sólo 4 días la fracción de superficie que se derretía pasó de un 40% a un 97%.

En esta animación que hice con los datos del NCEP/NCAR se puede ver el posible culpable:

GreenAnim

Lo que se ve ahí es un mapa de anomalías de temperatura. Es decir, la diferencia de la temperatura con respecto al promedio. Valores altos (verdes y rojos) significa que en ese lugar hay mayor temperatura de lo normal y viceversa. No se dejen engañar, que la temperatura en Groenlandia se “alta” no significa que puedan andar en shorts y mangas cortas.

En la animación se puede ver como al rededor del 10 de julio entra una masa de aire caliente que persiste aproximadamente hasta el 16. Si tuviera que arriesgar, diría que esta es la causa directa del derretimiento, aunque cabría preguntarse si una masa de aire de estas características sobre Groenlandia es un récord o no.

imageEl hielo de Groenlandia, como casi todo el resto de la criósfera de la Tierra está perdiendo masa vertiginosamente  como se puede ver en la figura sacada de Velicogna 2009. A diferencia del hielo marino (banquista), el derretimiento de la capa de hielo que cubre esta enorme isla sí contribuye a aumentar el nivel del mar. Piensen en un vaso de agua con hielo flotando; a medida que se derrite, el cubito agrega agua líquida, aumentando el nivel del vaso, pero también deja de ocupar espacio (por el principio de Arquímedes) en exactamente la misma proporción. Al final, el nivel del agua del vaso no cambia (salvo por el agua que uno se toma).

El hielo continental es otra historia. Como no está sobre el agua su derretimiento sí aumenta el nivel del mar. Dado que no estamos todos inundados, es fácil observar que la noticia que levantó Clarín es simplemente falsa. Una burrada del tamaño de un glaciar.

Obviamente Clarín no es el único responsable de esta metida de pata. La CNN tiene un artículo en el cual afirma, en la primera oración, que “casi toda la cobertura de hielo de Groenlandia se derritió al menos temporalmente”, lo cual está un poco más cerca de la realidad, pero no deja de ser confuso. Luis Alfonso Gámez en su blog Magonia recopila otros titulares también vergonzosos.

Friday, 20 July 2012

Los modelos climáticos son confiables.

En 1988, el año de mi nacimiento, James Hansen publicó una proyección de las temperaturas globales. Gracias a que ya pasaron 24 años de su publicación, se puede tener una idea cruda de cuán cerca estuvo de la realidad. Los datos los pueden encontrar al final de este post.

Lo primero que hay que hacer para evaluarla es elegir qué escenario de emisiones comparar. Los modelos climáticos no pueden predecir el futuro sino que realizan proyecciones bajo ciertas suposiciones. Una de las suposiciones clave es la evolución de las emisiones de gases invernadero. En su trabajo, Hansen realizó 3 escenarios que llamó A, B y C e hizo correr el modelo una vez para cada uno. Antes que nada, entonces, hay que comparar:

forzamientoDistintos escenarios de forzamiento radiativo en Hansen 1988 y forzamiento observado

Hasta más o menos el año 2000 el escenario C era el más acertado, aunque para más adelante es menor que el observado. En promedio, el forzamiento real estuvo entre el escenario B y el C. Las rectas se cortan en 1984 porque, a pesar de que el artículo fue publicado en el 88 esto fue por el retraso del análisis de datos y publicación del material, el modelo empezó a proyectar desde 1984.

Entonces, ¿cómo se comparan las temperaturas globales proyectadas con las observadas?

Comparación

No tan mal, eh. La línea recta celeste claro es una extrapolación lineal usando el incremento de la temperatura entre 1958-1984. Es decir, una hipótesis nula con la cual comparar el resultado. Vemos que las proyecciones estuvieron más cerca de los escenarios B y C que de una suposición ingenua de que el incremento de la temperatura iba a continuar igual. Esto se ve también si calculamos la regresión lineal de los datos.

comparación lineal

A pesar de que estuvo cerca, Hansen estimó más aumento de la temperatura del que realmente hubo, incluso bajo escenarios con menor emisión gases de efecto invernadero. ¿Por qué?

Una primera respuesta es que estamos ante el resultado de una sola “corrida” del modelo. Actualmente los modelos se corren cientos de veces variando ligeramente las condiciones iniciales y luego se hace un promedio de todos ellos. Esto asegura tener un resultado representativo. Como el modelo de Hansen sólo se corrió una vez para cada escenario, es posible que estemos ante una versión anómalamente cálida.

Lo más probable, sin embargo, es que esta sobre-estimación de las temperaturas se deba a que Hansen utilizó un valor para la sensibilidad climática de 4 ºC. Esto está por encima del valor actualmente aceptado, más cercano a 3 ºC. En otras palabras, el modelo de Hansen era más sensible a los gases de efecto invernadero que la realidad.

Podemos hacer una corrección un tanto burda y decir que, si el modelo hubiera asumido una sensibilidad de 3ºC entonces habría mostrado 3/4 del calentamiento. Aplicando esta corrección, se obtiene una proyección sorprendentemente acertada.

Comparación 3c

comparación lineal 3ºc

¡¡BAM!! Justo en el medio.

Este modelo, de hace casi 25 años corriendo con computadoras probablemente no más poderosas que un celular de hoy en día, resultó ser bastante bueno. Actualmente los modelos climáticos incluyen una multitud de variables y tienen una resolución mucho mayor que este programita anticuado. Se hacen correr en supercomputadoras (o en la PC de cualquiera que quiera donar el tiempo muerto de su procesador) y se utilizan modelos distintos, cada uno con sus ventajas y desventajas.

Si una carcacha antigua como ésta puede dar resultados relativamente confiables, se pueden imaginar por qué los tremendos camiones de hoy en día son para respetar. De todas formas siempre hay que tener en cuenta la famosa frase de George Box y recordar que “todos los modelos son falsos, pero algunos son útiles”. Claro, esto aplica tanto a la climatología como a la física de partículas.

Tuesday, 10 July 2012

Veranos cálidos, ¿inviernos fríos?

En un foro de meteorología surgió la pregunta de si a un verano particularmente cálido le sigue un invierno particularmente frío. Seguramente muchos tendrán alguna opinión, pero ahora que estoy relativamente liberado de los parciales me pareció un buen ejercicio ver qué dicen los datos.

A mí me parece que lo más razonable sería lo contrario: que a un verano particularmente cálido le siga un invierno particularmente cálido. Si la temperatura promedio es más alta en verano, también cabría esperar que así lo sea en invierno. Pero también se puede argumentar que los procesos atmosféricos que intensifican un verano también van a intensificar un invierno.

Primero hay que conseguir los datos de temperatura de el aeropuerto de Ezeiza. Yo mangueé los datos hace un tiempo mediante la página del National Climatic Data Centre, pero quizás hay formas más simples (como este link al archivo .txt de 25 mb). El Servicio Meteorológico Nacional no parece que tenga una forma simple de acceder a datos históricos y es un poco triste tener que buscar datos de mi país en bases de datos de EE.UU., pero es lo que hay.

Lo que tengo ahora es una enorme lista de temperaturas horarias que hay que promediar. Tuve que armarme una macro en excel, pero lo logré. El problema ahora es que hay un obvio incremento en la temperatura (de unos 0,2ºC por década).

Aumento anual EzeAnomalía (temperatura de cada año – temperatura promedio 1973-2011) para verano e invierno en Ezeiza.

Pero para responder a la pregunta de si a un verano muy caluroso le sigue un invierno más frío no nos interesa este aumento en la temperatura que podría molestar. Así que lo eliminé, consiguiendo una serie de datos con tendencia nula:

Ahora vamos a los bifes. En esencia nos estamos preguntando si hay alguna relación entre la intensidad de la temperatura de verano y la de invierno. ¿Qué pasaría si nuestra hipótesis fuera cierta? Cabría esperar que a un año con un verano más cálido de lo normal le sigue –o está precedido- por un invierno más frío de lo normal. Podemos hacer un gráfico de puntos con “Temperatura de Verano” en el Eje X y “Temperatura de Invierno” en el Eje Y. Si la hipótesis fuera cierta, cabría esperar que los puntos más a la derecha (veranos más calientes) también estén más abajo (inviernos más fríos).

Verano-invierno

Hay una muuuuuy ligera inclinación, pero es increíblemente tenue y lo más probable es que sea por azar. Gracias a uno de los usuarios del foro, que sabe más de estadística que yo, sabemos que la relación no es estadísticamente significativa. Lo mismo sucede si hacemos el gráfico comparando la temperatura del verano con la temperatura del invierno anterior (porque al tiempo no le interesa nuestros calendarios).

Aún si tomáramos esta relación como cierta, significaría que a un verano 1 ºC más cálido que el promedio le sigue un invierno… 0,008 ºC más frío que el promedio. Ciertamente nada para preocuparnos.

Para completar el análisis uno podría preguntarse cómo se vería un análisis idéntico pero usando datos creados artificialmente sin relación alguna entre ellos. Para eso armé dos series de datos aleatorios con distribución normal, una para verano y otra para invierno (obviamente sus medias son distintas). El resultado es básicamente idéntico al anterior.

aleatorio

Resumiendo, la respuesta es NO. No hay relación entre los veranos muy calurosos y los inviernos muy fríos.

Ya lo saben, si ven a alguien tejiendo suéteres de lana en el medio de una ola de calor, mándenle este post y que se tiren a la pileta.

Tuesday, 12 June 2012

El “método Crescenti”.

Hace un tiempo llegué al sitio web de un tal Instituto de Inmuno Oncología Dr. Ernesto J.V. Crescenti que ofrece un tratamiento contra el cáncer que, en sus palabras, “es lo mas cercano al tratamiento ideal”. El problema es que no hay base científica para decir eso ya que actualmente no existe ningún estudio en humanos.

En el sitio hay una sección de publicaciones donde se presenta una larga lista de artículos, pero son todos estudios en ratas, tejidos aislados o algunos que ni siquiera tienen relación con el tratamiento. Y ojo, porque también lista publicaciones “fantasma” que no se pueden encontrar en la red. Me comuniqué con la clínica y el Dr. Máximo Croci me confirmó que lo único que tienen son “investigaciones en cultivos de tejidos y modelos animales” y que el compuesto inyectable no está aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnologías Médicas (ANMAT).

Para probar que funciona, un medicamento tiene que pasar por varias fases.

  1. Fase pre-clínica: Estudios de laboratorio con animales y tejidos (como los que publicó el Instituto).
  2. Fase 1: Éstos son pequeños experimentos de baja calidad con grupos reducidos de personas sanas para ver si es seguro evaluar la efectividad de la droga. Es decir, de un tratamiento que pasa esta etapa sólo puede decirse que es suficientemente seguro para evaluarlo en más personas.
  3. Fase 2: Estos experimentos siguen siendo de baja calidad y con grupos reducidos (aunque más grandes) pero se utilizan dosis terapéuticas. En esta fase se evalúa si el medicamento se comporta como se esperaba y se comienza a tomar datos de efectividad. Sin embargo, por su baja calidad y grupo reducido, no es una fase definitiva.
  4. Fase 3: Se analiza el medicamento en grandes grupos de pacientes y con la máxima rigurosidad posible. Son largos y muy caros, pero son necesarios para estar seguro que un tratamiento es efectivo y seguro.

Diapositiva 1

El “método Crescenti” recién estaría pasando a la Fase 1. Según me informaron, actualmente se está desarrollando un ensayo clínico de este tipo autorizado por la ANMAT. Es de notar que el Dr. Ernesto Crescenti ha sido sancionado justamente por irregularidades en este ensayo según la Disposición 3114/10 de la ANMAT.

Conclusión

Cada uno es libre de tomar sus propias decisiones, pero a mí no me parece ético cobrar entre $400 y $800 por mes por un tratamiento que sólo se experimentó en ratitas. Es que el Dr. Crescenti no puede probar que el tratamiento que vende funcione; lo único que se puede saber es su efecto en ratas y células en platos de petri. Sin embargo en su página web lo promueve como “ideal” llegando incluso a afirmar que en algunos casos se logra “la remisión completa de la enfermedad”. Este tipo de extrapolación es, en mi opinión, irresponsable, peligroso y sumamente engañoso para con sus pacientes.


Esta es una versión resumida de mi investigación. La versión completa puede encontrarse aquí: El tratamiento Inmunomodulador del Dr. Crescenti