Saturday, 23 July 2011

Calentamiento global: 1998-2008.

Recientemente los negacionistas del cambio climático tuvieron un orgasmo colectivo cuando la revista Proceedings of the National Academy of Sciences publicó un paper titulado “Reconciling anthropogenic climate change with observed temperature 1998–2008” en el que, según ellos, se “reconoce” que no hubo calentamiento entre 1998 y 2008. Pero más que demostrar que el cambio climático es un fraude, el tratamiento de este paper es un enorme ejercicio de cosecha de cerezas: se acepta sólo una parte del paper mientras se desestima por completo el resto. No es necesario leer mucho más que el abstract para darse cuenta de que está lejos de una demostración del fraude:

(…) encontramos que los registros de temperatura recientes son consistentes con nuestro actual entendimiento de la relación entre temperatura superficial, variabilidad interna, y forzamiento radiativo que incluye factores antropogénicos con efectos de calentamiento y enfriamiento bien conocidos.

Este paper empieza sí, reconociendo que entre 1998 y 2008 los registros muestran “poco calentamiento”.  Eso no es lo mismo que “ningún calentamiento” y mucho menos a la luz de la reciente noticia de que las temperaturas entre 1995 y 2010 sí muestran un calentamiento significativo. Ya en el primer párrafo del trabajo nos damos cuenta por dónde viene la cosa cuando los autores afirman que esto “hace que algunos comentaristas populares duden de nuestro entendimiento” del calentamiento global antropogénico y cita dos artículos publicados en internet. Es decir, este paper es casi una respuesta directa a presiones propagandísticas externas a la comunidad científica. Para tener una idea de la relación de la escala en la que estamos hablando:

1_HadCRUT3_bar spaHay que ser ciego para no ver el calentamiento global en este gráfico.

Pero para no seguir dando vueltas, ¿qué es lo que dice el paper? Kaufmann et al proponen una explicación de por qué durante período la temperatura no aumentó tanto basándose en modelos de computadora y datos reales. Sorprendentemente para nadie, el forzamiento radiativo total de la Tierra no es constante y hay variaciones a corto plazo superpuestas al aumento a largo plazo causado por los gases de efecto invernadero antropogénicos. A pesar de que las emisiones de CO2 siguen aumentando, hay otras variables (de nuevo, sorpresa para nadie) que influyen en el balance energético de la Tierra. Según los autores, el aumento en los aerosoles (partículas suspendidas en la atmósfera que reflejan la luz hacia el espacio) producto del aumento en la quema de carbón especialmente en los países asiáticos canceló casi completamente los forzamientos positivos antropogénicos. Entonces son los factores naturales los que tomaron el control en esta última década. “La disminución de la insolación solar como parte del ciclo de 11 años y el cambio cíclico de El Niño - La Niña” causaron una disminución del calentamiento (no un enfriamiento).

image Forzamiento radiativo de emisiones de azufre antropogénicas (violeta), forzamiento antropogénico total (azul), estimación linear del forzamiento antropogénico total (azul punteada), forzamiento radiativo por insolación solar (naranja), forzamiento radiativo total (rojo) y temperatura (negro). El período post-1998 está sombreado

No puedo repetir suficiente que esto no es sorpresa. Es interesante, pero no sorprendente. En el mismo paper afirman que los modelos climáticos muestran que décadas sin calentamiento o incluso con enriamiento son perfectamente posibles. De hecho, sólo hace falta echar un breve vistazo al gráfico para notar varios cortos períodos que, a pesar de haber una clara tendencia a largo plazo, muestran una tendencia neutra o negativa.

Muy al pesar de los negacionistas que dicen que “los datos indican que en la pasada década la cantidad de aerosoles en la atmósfera no se ha incrementado” también recientemente salió un paper que concluye precisamente lo contrario y apoyaría la tesis de Kaufmann et al:

Varias series de datos independientes muestran que los aerosoles estratosféricos aumentaron en abundancia desde 2000 (…) reduciendo el calentamiento global reciente que hubiera habido de otra manera.
(..)
Aunque el forzamiento radiativo a largo plazo está determinado por factores bien conocidos, aquí presentamos un ejemplo de otra variedad de forzamientos que pueden ser importantes en escalas temporales de decenas de años.

Lo mismo que este otro (Anthropogenic sulfur dioxide emissions: 1850–2005) que en su conclusión dice que:

Las emisiones [de aerosoles sulfurosos] llegaron a su máximo a principios de 1970s y se redujeron hasta 2000, con un aumento en años recientes debido a mayores emisiones en China, transporte internacional y países en desarrollo en general.

Conclusión.

Hace poco paleontólogos descubrieron un ojo muy complejo que data del cámbrico y que los creacionistas publicitaron (previsiblemente) como una “refutación” de la evolución. La analogía con este paper es sorprendente. Así como la aparición relativamente rápida de órganos complejos no refuta la evolución, tampoco refuta el calentamiento global antropogénico la observación de décadas sin calentamiento o incluso, con enfriamiento.

Los negacionistas lograron interpretar que el cambio climático es un fraude en un paper que apoya explícitamente las conclusiones principales del consenso. Se trata de un análisis de los detalles particulares que se suma a nuestro entendimiento sobre éste y no es de ninguna manera incompatible con él.


ResearchBlogging.orgKaufmann RK, Kauppi H, Mann ML, & Stock JH (2011). Reconciling anthropogenic climate change with observed temperature 1998-2008. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 108 (29), 11790-3 PMID: 21730180

Tuesday, 19 July 2011

Introducción a la clasificación de nubes.

ave El otro día en una reunión familiar saqué algunas fotos a unas nubes. Era unos cirros y lo que creo que es una virga. Para mi abuela, sin embargo, se trataba de un pájaro volando sobre las casas. Lo que me pareció interesante es que esta mujer de cien años (literalmente) que ni siquiera terminó la primaria sabía algo que yo tuve que aprender en un libro y que fue una de las grandes revelaciones de los pintores impresionistas. Me dijo que los artistas se la pasan tratando de dibujar el cielo, pero éste está en constante cambio. Es cierto, las nubes son entes dinámicos; cirrus se convierte en un cirrostratus en unos pocos minutos y si te descuidás, éste termina siendo un nimbostratus y se te agúa el picnic.

Pero a pesar de este dinamismo las nubes pueden clasificarse y esta es la primera entrada de una serie que va a ir detallando los 10 principales tipos de nubes. Voy a basarme principalmente en el libro "Guía del Observador de Nubes" de Gavin Pretor-Pinney, fundador de la Cloud Apreciation Society (Sociedad de la Apreciación de las Nubes). Una lectura que no podría recomendar lo suficiente tanto por su calidad informativa como por su belleza poética.

Las nubes se clasifican mediante un sistema similar a la taxonomía de Linneo. Hay 10 géneros principales que luego se subdividen en especies y, finalmente, las nubes tienen variedades. Una nube en particular sólo puede pertenecer a un género y especie en particular pero puede tener cualquier número de variedades distintas. Los géneros hacen referencia, principalmente, a su altitud y aspecto.

Los 10 géneros principales de nubesLos 10 géneros principales de nubes.

Los nombres en Latín pueden resultar confusos en un principio pero luego se ve que son muy descriptivos. Así, las nubes que tienen el prefijo “alto” son nubes de mediana altura (de entre los 2 y los 6 kilómetros snm), las “cirrus” son las más altas de todas las nubes (salvo un par de excepciones de lo más excepcionales) y las que no tienen prefijo son nubes bajas. El prefijo “cumulus”, como su nombre lo indica, implica que la nube tiene forma de pompón a diferencia de las de tipo “estrato”, que son nubes más o menos homogéneas que cubren grandes áreas del cielo. Finalmente, toda nube que lleve la partícula “nimbo” es, por definición, una nube de lluvia.

Inmediatamente podemos saber, entonces, que un altocumulus es una nube de mediana altura en forma de pelotas de algodón que se distingue del cirrocumulus, por supuesto, en que éste último es mucho más alto. También podemos saber inmediatamente que no es conveniente salir sin paraguas cuando vemos un cumulonimbus o un nimbostratus en el horizonte. En cuanto a su altura, ambas nubes tienen la particularidad de extenderse a más de un nivel. Particularmente, el cumulonimbus ocupa los tres niveles de la atmósfera llegando desde el suelo (si presenta tubas) hasta llegar a la tropopausa, donde genera su  inconfundible incus

Las especies y variedades son propias de cada género por lo que no se pueden establecer reglas tan generales. Pero sus nombres en latín son más que nada descriptivos. Los términos húmilis, mediocris y congestus no serán extraños para ninguna persona que hable una lengua romance.

No todas las nubes entran en esta clasificación. Existen nubes accesorias y rasgos complementarios que son formaciones nubosas que sólo aparecen en conjunción con algunos de los géneros principales y otras que no tienen nombres oficiales. Por ejemplo, las famosas (o infames, según a quién le preguntan) estelas de condensación que producen los aviones o los cumulus que se forman sobre las centrales eléctricas (informalmente llamados fúmulus) no aparecen en las clasificaciones.

Con todo este latín es fácil olvidarse de la lección de mi abuela. Estas clasificaciones no son más que abstracciones; son conceptos creados por los hombres para poner un poco de orden en la caótica danza de gotas de agua y cristales de hielo que se presenta diariamente ante cualquiera que decida levantar la vista hacia el cielo.

Monday, 4 July 2011

El valor de la pseudociencia.

LogoCEA El lado más obvio de la pseudociencia es su lado obscuro (aunque el oscuro también es muy conocido). Los interesados sobre el tema tenemos grandes recordatorios de la bajeza humana. De esto sobran ejemplos; mientras la ciencia aumenta nuestro conocimiento (tanto haciendo conocido lo desconocido como haciendo desconocido lo que ni siquiera sabíamos que estaba ahí), hay grupos enteros de personas que lo niegan y desestiman. Posiciones tan absurdas y en contra de la realidad que si uno no supiera que son ciertas, pensaría que son una joda, que las vacunas son dañinas, que el agua mágica cura el cáncer. Está más que claro que nada bueno puede salir de todo esto.

Sin embargo hay algo que, al menos yo, tengo que agradecerle a los creacionistas, acupunturistas y negacionistas del mundo: todo lo que se de la ciencia se lo debo a las pseudociencias. Bueno, no literalmente todo pero sí una gran parte. Siempre fui un aficionado a las ciencia y la filosofía pero mi interés y la profundidad de mi conocimiento se dispararon desde que empecé a leer sobre estas extrañas creencias. Y es que para discutir con un creacionista o un defensor de la homeopatía no sólo hace falta conocer los argumentos específicos que utilizan (que tampoco son tantos ni tan variados) sino que también es recomendable saber sobre falacias lógicas, metodología científica y conocimientos básicos de las disciplinas en cuestión.

Por ejemplo, gracias a la homeopatía, acupuntura y otras pseudomedicinas aprendí lo que es un ensayo clínico doble ciego con control de placebo. También fue gracias a ellas me curtí en mis primeras lecturas de papers científicos, aprendí a buscarlos y lograr pasar las barreras de pago. También entendí la estructura del efecto placebo con mucha más profundidad de lo que hubiera pensado. Conceptos como regresión a la media, sesgos experimentales ahora son parte de mi lenguaje cotidiano.

Sin la existencia de los ufólogos no habría conocido la historia detrás de los bellos círculos de cultivo ni hubiera conocido el efecto ideomotor si no fuera porque estafadores profesionales venden varitas de rabdomancia para detectar bombas. También gracias a la distorsión de la ciencia por parte de grupos ideológicos aprendí que muy probablemente no exista tal cosa como un síndrome post-aborto, la diferencia entre el estado vegetativo y estado de mínima consciencia y el fraude de la comunicación asistida.

Debo agradecer también a los “escépticos” del cambio climático porque si no fuera por ellos no habría aprendido lo increíblemente (relativamente) completo que es nuestro entendimiento de las cuestiones básicas del actual proceso de calentamiento global. Si antes pensaba que se trataba de una conclusión basada en la correlación del aumento en el CO2 y la temperatura, nunca me hubiera imaginado las técnicas ingeniosas que existen para atribuirlo.

Finalmente, no habría participado en la fundación del Círculo Escéptico Argentino donde conocí a un montón de gente copada e interesada en la ciencia.

Las pseudociencias y  el pensamiento mágico son, como dice James Randi, patitos de hule inhundibles. No hay motivo alguno para pensar en un futuro libre de ellas y se necesita de un activismo constante para la promoción de la ciencia y el pensamiento crítico. Es como la Reina Roja de Alicia a través del espejo que nos dice que hay que correr constantemente para mantenerse en el mismo lugar. Si somos pesimistas, podemos interpretar esto como una predicción algo lúgubre de que las ideologías anti-científicas están para quedarse. Pero una interpretación más optimista sería ver a las pseudociencias como una motivación extra para que la ciencia, la filosofía de la ciencia y la divulgación científicas sean cada día mejores en lo que hacen y no se estanquen.

Me imagino que esta será la diferencia entre los viejos escépticos que han perdido la motivación y no ven mucho sentido en promover el escepticismo (he conocido un personaje así) y quienes, como Randi, tienen tanta energía como el día que empezaron. Quien busque involucrarse en el escepticismo para cambiar el mundo y eliminar el pensamiento mágico de la faz de la Tierra sólo puede encontrar desilusiones. Es un trabajo arduo con algunas victorias y muchas derrotas sólo para mantenerlo a raya. Creo que es mucho más provechoso y duradero hacerlo por amor a la ciencia, el aprendizaje, las compañías que hace en el camino y -por qué no- la discusión, el debate y las peleas.

Thursday, 16 June 2011

No nos dirigimos hacia una nueva edad de hielo.

sun by SDONuestra estrella tiene un ciclo de actividad de aproximadamente 11 años. Tiene un máximo y un mínimo que coinciden con la aparición y desaparición de manchas solares en su superficie. Hace unos años los astrónomos se están rascando las cabezas ya que el actual ciclo solar (el número 24 desde que comenzaron los registros en 1755) se tardó mucho en empezar. Con el reciente lanzamiento del Solar Dynamics Observatory, a nadie le hace mucha gracia que al Sol se le de por estar tan tranquilo y aburrido.

Pero hace unos días, durante una reunión de la División de Física Solar de la Sociedad Estadounidense de Astronomía, científicos anunciaron que no sólo estamos ante un ciclo particularmente tranquilo, sino que es posible que el próximo ciclo (25) ni siquiera empiece.

Se sabe nada poco sobre los mecanismos detrás del ciclo de 11 años por lo que su predicción no es una ciencia exacta. De todas formas hay 3 líneas de evidencia que apuntan hacia la misma dirección que Phil Plait resume mucho mejor de lo que yo podría. Primero, las manchas solares están disminuyendo en su contraste y si esta tendencia sigue es esperable que desaparezcan completamente en los próximos años. Segundo, el máximo solar es anticipado por la aparición de una corriente solar (que no puede observarse directamente pero que se mide mediante la heliosismología, ¿no es genial?) que corre de oeste a este migración hacia el ecuador pero esta corriente no está por ningún lado. Finalmente, la actividad magnética en la corona (la atmósfera del Sol) se mueve hacia los polos antes de un máximo y actualmente esta migración es muy débil.

Toda esa charla de un “gran mínimo” solar, predeciblemente, produjo comentarios advirtiendo una nueva edad de hielo tanto entre algunos medios como muchos “escépticos” climáticos (por ejemplo, este post o los comentarios en este). Pero este es otro caso de malaprensa; nunca dejes que los hechos arruinen una buena historia. No se los puede culpar, después de todo el Mínimo de Maunder podría estar vinculado con la Pequeña Edad de Hielo aunque me parece que no está del todo claro. En cualquier caso, no sólo no se sabe cuánto va a durar esta época tranquila del Sol sino que su efecto se enfriamiento sería mínimo comparado con el forzamiento de los Gases de Efecto Invernadero producidos por las actividades humanas. Y esto no es especulación de mi parte: en 2010 Feulner y Rahmstorf publicaron “On the effect of a new grand minimum of solar activity on the future climate on Earth” en donde exploran el efecto de un nuevo gran mínimo en el clima. John Cook de Skeptical Science explica la metodología del trabajo pero la conclusión es clara.

Mínimo solar

La diferencia de temperatura entre un escenario de mínimo solar y uno con la actividad similar a la actual es de a lo sumo 0,3ºC. Quien esté preocupado por un “enfriamiento global” de estas características debería temerle mucho más un calentamiento global de entre 2 y 4,5ºC.

Conclusión.

Esta noticia es muy interesante y pone en manifiesto lo poco que sabemos sobre los mecanismos internos del Sol. No sabemos qué tan raro o común es este fenómeno y, para ser sinceros, es poco probable que se pueda predecir con confianza qué va a hacer el Sol en los próximos 100 años. Sin embargo podemos estar relativamente seguros de que no vamos hacia una nueva edad de hielo y que un mínimo solar no es la solución al calentamiento global.

Esta es una de esas oportunidades donde se puede ver la verdadera cara de los “escépticos”. Quienes exigen rigor científico absoluto y buscan cualquier excusa para criticar a la climatología ahora saltan a conclusiones apresuradas sin la menor consideración por la ciencia. En el post sobre el tema en el blog “EL FRAUDE DEL CAMBIO CLIMÁTICO” el autor dice:

Es increíble la lentitud con la que muchos científicos han tardado en reaccionar a lo que ya sabían muchos científicos hace una década, esta es una buena noticia científica que da la razón al 100 por cien de lo que llevo hablando en este Blog desde hace mas de tres años (…)

Quien haya leído blogs como Starviewer encontrará este tipo de declaración muy familiar. Es que es un remate clásico del conspiranoico que cree haber refutado teorías científicas bien establecidas en el sótano de su casa e interpreta el rechazo de la comunidad científica como basado en ideología y dogmatismo en vez de, como es en realidad, en la paupérrima calidad de sus datos, razonamientos, conclusiones y contacto con la realidad.

Monday, 13 June 2011

El calentamiento de los últimos 17 años sí es estadísticamente significativo.

FarsaHace un tiempo hay un mantra entre quienes niegan el cambio climático antropogénico que consiste en que “no hay un aumento significativo en la temperatura en los últimos 15 años”. Esta afirmación tiene su origen en una entrevista al climatólogo Phil Jones realizada por la BBC con varias preguntas “formuladas por escépticos”:

B - ¿Está de acuerdo con que desde 1995 al presente [2010] no hubo calentamiento global estadísticamente significativo?

Sí, pero casi. Yo también calculé la tendencia para el período 1995-2009. Esta tendencia (0,12ºC por década) es positiva, pero no significativa al nivel de significancia estadística de 95%. La tendencia positiva está bastante cercana al nivel de significancia. Lograr significancia estadística en términos científicos es mucho más probable para períodos más largos y menos para períodos cortos.

Como dice Phil Jones, el período en cuestión es corto y, por lo tanto, es difícil encontrar una tendencia significativa. Pensar que el planeta no se está calentando porque no se puede encontrar significancia en un período corto es como pensar que un pibe de 7 años no está creciendo porque no hubo un crecimiento significativo en un período de 2 semanas. Un segundo problema es que la significancia estadística del 95% es más o menos arbitraria. Los mismos datos no fallarían la prueba de significancia si utilizáramos el criterio de 90%, por ejemplo.

Para el que entiende todo eso no es sorprendente enterarse entonces que el período 1995-2010 sí es estadísticamente significativo. Al agregar sólo 1 año la tendencia supera el nivel del 95% y muestra una tendencia de 0,19ºC por década. Grandes noticias, gente, el calentamiento global no se detuvo; a la atmósfera no le importa que las estadísticas no den una tendencia significativa. En otras palabras: el clima no es matemática, es física.

Pero, ¿por qué esperar hasta 2011 para agregar un año? Bien podríamos haber agregado el año 1994 para tener más o menos la misma cantidad de datos. De nuevo no es sorprendente que el período 1994-2009 también sea significativo. De hecho, esto demuestra el descarado cherry picking por parte de los “escépticos” que formularon esas preguntas.  En un comentario en el blog Deltoid el blogger, negacionista climático y autoproclamado “físico conservador” Luboš Motl nos muestra por qué los “escépticos” eligieron 1995 (mis negritas):

1995 es el primer año cuando la significancia estadística de la tendencia de ese año a 2009 falla con seguridad. Desde 1994 uno obtendría una tendencia técnicamente significativa.

Conclusión.

No es el #CambioClimático lo que es una farsa, sino la negación de su existencia. Nos muestran ruido y lo quieren hacer pasar como datos, nos muestran citas fuera de contexto y las quieren hacer pasar como evidencia de una conspiración, nos muestran peticiones firmadas por “científicos” “escépticos” y las quieren hacer pasar como muestra de la ‘controversia’ (spolier: no hay tal).

Un problema recurrente con los negacionismos de toda estirpe es que, como decía Mark Twain, “una mentira puede dar media vuelta al mundo, mientras la verdad se pone los zapatos”. Esto es, cualquiera puede decir una mentira en una oración que, como vemos en el caso anterior, necesita más de 300 palabras para corregir. Esto se llama Gish Gallop y veíamos como los “escépticos” del cambio climático lo utilizaban con el bulo de climategate. Por suerte, hace unos días tenemos una forma de refutar esta mentira con una sola oración y agarrarla antes de que termine de poner las medias: “Sí hay calentamiento significativo desde 1995” y punto.

Sunday, 12 June 2011

Encuentro del Círculo Escéptico Argentino el 25 de junio en La Plata.

Reunión escépticaEl 28 de mayo con el Círculo Escéptico Argentino organizamos un encuentro en Buenos Aires. Para repetir la experiencia, el 25 de junio nos encontramos en La Plata. Toda la ínformación está en el blog del CEA con planitos y todo y en el evento en Facebook. ¡Gracias a Jorge Berrueta por organizar todo!

Friday, 10 June 2011

Demos las gracias a Puyehue por un atardecer espectacular.

No es noticia que en Chile un volcán hizo erupción y que las cenizas se desparramaron por todo nuestro país. Hace unos días llegaron a Buenos Aires y los autos se despertaron con una capa de fino polvo. El cielo se veía como a través de un vidrio esmerilado, aunque desconozco si eso era por las cenizas en sí o porque estábamos debajo de un cirrus. Lo que sí es relativamente nuevo es el furioso atardecer de esta tarde cuando las nubes se tiñeron por unos momentos del rojo sanguíneo. Esto hay que agradecérselo al Puyehue.

¿Cómo se relaciona la erupción de un volcán a 1300km de distancia con este fenómeno que inspira romance en las parejas, melancolía en los solitarios y puteadas en los fotógrafos que se olvidaron la cámara en su casa? La explicación se relaciona con el color del cielo, los vidrios coloreados, la recepción de radio, el hecho que podamos escuchar cosas que no vemos y un astrónomo holandés llamado Christiaan Huygens.

Primero hay que empezar diciendo que la luz se comporta como una onda; esto no es estrictamente cierto ya que tiene propiedades tanto de ondas como de partículas pero para esta explicación es suficiente. Huygens se dio cuenta que en una onda de frente plano (como las olas del mar) se puede pensar que cada punto está generando ondas circulares y que la onda plana se produce por la interferencia ente ellas. Esto significa que si se pone una ranura en su trayectoria, vamos a observar una onda circular que se propaga desde ese punto. De forma similar, si hay un obstáculo, los puntos extremos de la onda van a propagar nuevas ondas “rellenando” el espacio que queda. Esto se llama difracción.

HuygensCréditos: Apuntes de Óptica Astronómica por Enrique Campitelli (mi viejo)

¡Un momento! Si la luz pudiera “rellenar” todos los obstáculos, entonces no existiría la sombra. Es que la difracción tiene un límite: una onda rellena los obstáculos que son menores que su longitud de onda. La luz visible tiene una longitud de onda entre los 380 y 780 nanómetros por lo que un ser humano de 1,8 metros es demasiado grande para que la difracción sea notable. Pero las ondas de radio tienen una longitud del orden de los metros lo que explica por qué uno puede escuchar la radio aún cuando haya una persona entre la emisora y el receptor. También explica que corrientemente no haya “sombras” de sonido y que podamos escuchar cosas aunque no podamos ver su origen.

La difracción no es la misma para todas las longitudes de onda. Cuando los obstáculos son muy chicos comparados con ésta, los azules son mucho más afectados que los rojos. Cuando la luz se encuentra con una partícula de un tamaño semejante a una determinada longitud de onda, ésta se difracta de manera preferencial. Los vidrios coloreados bien hechos utilizan ese principio. Durante el proceso de fabricación se le agregan óxidos metálicos que le dan distintos colores al difuminar más un color por sobre el resto.

Pero todo esto no tiene nada que ver con los gloriosos atardeceres y el azul del cielo… pero ya llego. El aire está formado por moléculas y estas son mucho más chicas que la longitud de onda de la luz visible por lo que la dispersa por difracción (el proceso se llama Dispersión de Rayleigh). Como la atmósfera dispersa más las longitudes de onda corta, lo que vemos cuando miramos a algún lugar que no sea el Sol es la luz azul dispersada. Si el Sol está bajo en el horizonte, la luz tiene que atravesar mucha más atmósfera, por lo que la luz azul se dispersa aún más y sólo quedan las longitudes de onda más largas: los rojos y anaranjados. 

FénixSacada por mí un día que NO me olvidé la cámara (click para agrandar)

Y ahora llegamos a por qué tenemos que agradecerle al Puyehue por los bellos atardeceres. La dispersión atmosférica se da mejor cuando el aire está “sucio” con partículas muy pequeñas  porque estas acentúan el proceso. ¿No notaron que los atardeceres luego de una lluvia fuerte son mucho menos intensos que cuando pasan semanas sin lluvia? Son muy lindos, también; con nubes muy blancas y cielos muy azulados. Las cenizas del Puyehue vienen de todos los tamaños y algunas son lo suficientemente pequeñas para difuminar la luz y crear rojos muy intensos. Además el tamaño promedio de las partículas de ceniza volcánica disminuye con la distancia (El Marplatente Escéptico tiene varias imágenes de las cenizas bajo el microscopio). En Bariloche probablemente no hayan podido disfrutar de sus bondades.