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Monday, 21 March 2011

¿Qué hay en un nombre? “Cambio climático” vs. “Calentamiento global”.

delamere4Advertencia: La cantidad de comillas utilizadas en este artículo puede afectar la sensibilidad de algunos lectores. Se recomienda discreción

La etiqueta en la que están archivadas mis entradas sobre el cambio climático es, valga la redundancia, “cambio climático”. Pero podría haber utilizado otro término que si bien técnicamente no significa lo mismo, es utilizado en la cultura popular casi como sinónimo: “Calentamiento global”. En realidad, el primer concepto de cambio climático es más abarcativo que el segundo; mientras el calentamiento global sólo significa un aumento en la temperatura superficial media global, cambio climático hace referencia a todos los cambios que está sufriendo y va a sufrir el planeta como consecuencia. Algunos acusan a los climatólogos de cambiar el nombre al fenómeno señalando como causa probable… bueno, todavía no estoy muy seguro. Pero quizás este paper de Jonathon Schuldt, Sara Konrath y Norbert Schwarz de la Universidad de Michigan pueda aclarar un poco las cosas.

Antes que nada voy a dedicar una imagen para responder al “cambiaron el nombre” y luego sigo con el paper.

ccvsgwCantidad de resultados en Google Scholar. Rojo: Calentamiento Global – Negro: Cambio climático (vía SkS)

Schuldt et al realizaron dos observaciones. Primero hicieron una búsqueda de los sitios web de organizaciones políticas en EE.UU. y contaron la cantidad de páginas que contenían los términos “cambio climático” o “calentamiento global”. Antes de eso utilizaron un panel de expertos para clasificar las organizaciones en una escala de 1 a 5 según si eran demócratas o republicanos (1 = liberal/demócrata ; 5 = conservador/republicano). Los sitios web de organizaciones más conservadoras tendían a tener más páginas con el término “calentamiento global” mientras que lo contrario se daba para los sitios liberales. Eso explica, entre otras cosas, que yo haya elegido (arbitrariamente, debo reconocerlo) la etiqueta “cambio climático” para referirme a este proceso. Pero esto no es tan relevante; más interesante es lo que hicieron a continuación.

A través un sistema online de encuestas realizaron una serie de preguntas a más de 2000 participantes que se les asignaba aleatoriamente a responder una pregunta clave que preguntaba sobre su creencia en el “cambio climático” o el “calentamiento global”. También había preguntas sobre sus tendencias políticas, nivel de educación y preocupación por el medio ambiente. Los resultados, en esta imagen (click para agrandar)

ccwg

La primer cosa curiosa es que existe una diferencia de casi 7% en la creencia en el “calentamiento global” (“CW” – 67,7%) y “cambio climático” (“CC” – 74%). Pero si separamos a los participantes según su afiliación política declarada, vemos que la totalidad de ese cambio es responsabilidad de los republicanos, con sólo un 44% a favor del “calentamiento global” pero un 50,2% a favor del “cambio climático”. ¡Una enorme diferencia de más de 16%! La conclusión que sorprende a todos: la mayoría de los republicanos creen en la realidad del “cambio climático”, pero dudaron que exista el “calentamiento global”. Las pequeñas diferencias en los demás grupos no son estadísticamente significativas.

Conclusión.

Los autoproclamados ‘escépticos’ podrán argumentar que esto refleja un mayor entendimiento entre los republicanos de la diferencia entre los conceptos. Pero esto además de ser una hipótesis ad hoc tirada de los pelos (¿por qué sólo los republicanos conocerían esta diferencia?), es falsa a la luz de los datos: el nivel de educación no predecía esta diferencia. Al contrario, los autores especulan que el concepto de “cambio climático” al ser un concepto más abarcativo es más intuitivamente compatible con las olas de frío extremo que el “calentamiento global”. Esto, para alguien que entiende un mínimo de las sutilezas del clima es ridículo, ya que éste último no predice el fin del frío, es sólo una tendencia a largo plazo de aumento de la temperatura.


ResearchBlogging.orgSchuldt, J., Konrath, S., & Schwarz, N. (2011). "Global warming" or "climate change"?: Whether the planet is warming depends on question wording Public Opinion Quarterly, 75 (1), 115-124 DOI: 10.1093/poq/nfq073

Monday, 7 March 2011

De la experiencia a la creencia.

Dunas

“Qué frío que hace; y después hablan del calentamiento global”. Este psedoargumento es más popular de lo que muchos “escépticos” del cambio climático pretenden admitir. Claro que generalmente es utilizado en sentido humorístico y es difícil creer que alguien realmente considere la temperatura que experimenta en su momento como un indicador de la existencia del calentamiento global… o quizás sí.

Jane Risen de la Universidad de Chicago y Clayton Critcher de la Universidad de California, Berkeley argumentarían lo contrario. Ellos publicaron un paper [pdf] en el cual presentan 7 experimentos que sugieren muestran que cuando una persona está en un ambiente caliente, tiende a creer con más certeza que el calentamiento global es una realidad. El paper es muy interesante y convincente; proponen varias explicaciones alternativas para este fenómeno y realizan los experimentos necesarios para descartarlas. La cantidad de sujetos no es muy impresionante: ninguno tiene más de 100 participantes y hay uno con tan sólo 20; además, tengo ciertas dudas con respecto a su criterio de significación estadística (¿un p valor de 0.06 es significativo?). Sin embargo, los efectos son consistentes y repetibles, por lo que creo que tienen un buen caso bajo sus mangas.

El primer experimento sirve para establecer la existencia del efecto. Se le hace una encuesta variada a varios estudiantes mientras caminan por el campus al aire libre. Un análisis posterior muestra que en los días más cálidos los sujetos tendían a confiar más en la existencia del calentamiento global. Afecta por igual tanto a los de ideología de derecha como de izquierda. Se observa, como en tantos otros experimentos, que la ideología de derecha predice una menor creencia en el calentamiento global.

risen critcher

Ante este fenómeno, los autores presentan tres mecanismos básicos: que los participantes usan la temperatura como información para tomar la decisión (confundiendo tiempo con clima), que la sensación de calor provoca que se active el concepto de calor y lo relacionen con la idea de calentamiento (heurística de disponibilidad), y la noción que uno tiende a preferir las ideas que son más coherentes con la sensación que uno experimenta en el momento. Estos mecanismos que parecen tan similares predicen consecuencias distintas y se puede diseñar experimentos para distinguir una de otra. Ni lentos ni perezosos, Risen y Critcher no sólo los diseñaron sino que los llevaron a cabo.

La primera hipótesis predeciría que si la fuente de calor no sirviera para obtener información de la temperatura, el efecto debería desaparecer o reducirse. Para esto, en los experimentos 2 y 3 se realizó una encuesta similar pero esta vez en una habitación cerrada. Los sujetos en la habitación caliente demostraron mayor confianza en el calentamiento global aún si se hacía notar que la habitación estaba calentada artificialmente (obviamente había un grupo control). Esto no es consistente con esta idea de la temperatura como información.

siluetaPara evaluar la segunda, se utilizaron formas estandarizadas de “priming”. Se hacen cosas como dar listas de palabras para ordenar en oraciones, mostrar imágenes que sugieran el concepto, etc…. Si se quiere hacer pensar en la muerte, por ejemplo, se pueden mostrar un cartel de “Calle sin salida” (En inglés tiene más sentido) o siluetas forenses. En el experimento 4 se activó el concepto de “calor” y en el experimento 5, se comparó la creencia en el peligro de las sequías entre participantes en un grupo control, otros a quienes se les hizo sentir sed (¡pretzels gratis!) y quienes se les activó el concepto de “sed”. En contradicción con la hipótesis de disponibilidad conceptual, no hubo diferencia entre el grupo control y el grupo con priming, pero sí hubo diferencia entre el control y quienes comieron los pretzels y tenían sed. Esto no es consistente con la idea de la disponibilidad conceptual.

Los últimos dos experimentos (6a y 6b) investigaron otro posible mecanismo que, en mi opinión, parecería ser una hipótesis alternativa más pero que los autores afirman brinda apoyo a su hipótesis de la experiencia coherente. Se investigó si la claridad con la que los participantes podían imaginar una situación y su correlación con la creencia en el calentamiento global. Para esto se les mostraron varias imágenes que representaban situaciones calurosas, situaciones frías o situaciones neutras con distinto nivel de transparencia. Luego se les pidió que cambiaran la opacidad de cada imagen para que sea igual a como la habían visto anteriormente.  El grupo que realizó esta tarea en una habitación caliente, sintió que las imágenes “calurosas” tenían menos transparencia que las demás, sugiriendo que tienen una imagen más precisa de esa situación. En el experimento 6b un grupo fue expuesto a las mismas fotos. Quienes vieron las fotos calurosas con menor transparencia, luego declararon mayor creencia en el calentamiento global. Los autores concluyen, entonces, que la razón por la cual los sujetos con calor creen más en el calentamiento global es porque pueden imaginar con más claridad una situación congruente con éste.

Ufff.. se hizo largo. Bueno, tampoco es fácil resumir 7 experimentos en 300 palabras o menos. Acá va una imagen de un gatito para compensar por tanta cháchara, cortesía de {placekitten}.

Conclusión.

Si alguien necesitaba más razones para creer que el ser humano no es tan racional como Aristóteles lo pensaba, acá lo tiene. No sólo tenemos sesgo de confirmación, heurística de disponibilidad, desatención de la línea base, y una plétora de otros más, sino que la experiencia subjetiva que tenemos en un momento afecta nuestras creencias de un modo directo. Es más que posible que sea un fenómeno no sólo circunscripto al tema del cambio climático. El experimento 5 demostró que también se observa cuando se trata de el peligro de las sequías, ¿hasta donde llegará?.

Me pregunto, por ejemplo, si personas enfermas tendrán un juicio más crítico hacia la medicina; si, por ejemplo, una persona con nauseas mostrará menor confianza en medicamentos contra ese síntoma que personas sanas. También es interesante la pregunta de la especificidad. ¿Afectará un síntoma específico la confianza en todas las medicinas o sólo en el conjunto de medicamentos que se utilizan para tratarlo? Podría predecirse que el efecto disminuiría cuanto más alejado esté la experiencia subjetiva del concepto a evaluar.

Conocer la amplitud de nuestros errores cognitivos es parte integral del cultivo de un pensamiento crítico maduro y es indispensable para evitar el que quizás sea el más peligroso: el sesgo de punto ciego.


ResearchBlogging.org Risen JL, & Critcher CR (2011). Visceral fit: While in a visceral state, associated states of the world seem more likely. Journal of personality and social psychology PMID: 21244180

Monday, 27 December 2010

El efecto placebo funciona sin engaño.

ResearchBlogging.org

Existe muchos malentendidos acerca del efecto placebo. Se habla de interacción mente-cuerpo o del poder del pensamiento positivo, pero eso es sólo una parte de la historia. En el contexto de los estudios médicos, hablar de “efecto placebo” es hablar de un conjunto de factores que nublan la interpretación de los resultados y que se dan a varios niveles.

Al nivel del paciente, éste efectivamente puede mostrar una mejoría al sentirse más relajado, tener menos estrés y confiar en que va a mejorar. Pero también puede ser que éste le diga al investigador lo que quiere oír o que inconscientemente no pueda aceptar que el tratamiento no es eficaz y reporte mejora cuando no la hay. Al nivel del investigador, el sesgo de selección (Cherry PickingCherry Picking) es un fantasma siempre presente, se puede tratar de forma distinta si sabe que el paciente está tomando la medicina o evaluar sus resultados de forma más conveniente. Al nivel de la investigación, hay que tener en cuenta los efectos no específicos de la intervención a evaluar. Por ejemplo, si se realiza un experimento con mucha publicidad para evaluar la eficacia de la homeopatía para combatir la leptospirosis, no se pueden obviar los efectos de miles de expertos de la salud visitando los habitantes casa por casa. Y a nivel de la literatura científica, existen varios sesgos que ayudan a crear un efecto inexistente desde el sesgo de publicación (resultados positivos tienden a publicarse más que los resultados nulos) hasta el organismo que financia los estudios.

En este contexto (incompleto) hay que entender la noticia de que los placebos funcionarían aún sin engaño. En este estudio que cualquiera puede leer gratuitamente en PLoS ONE , Kaptchuk et al (¿será pariente de Ash?) compararon la mejoría de un grupo de pacientes con Síndrome de Intestino Irritable (SII) que no recibieron ningún tratamiento, con otro grupo al que se les dio pastillas con placebo. La novedad de este experimento es que a este último se les dijo explícitamente que lo que estaban tomando era un placebo sin ingredientes activos. Los resultados mostraron una mayor mejoría en los pacientes que tomaron las píldoras que en los pacientes que no recibieron tratamiento alguno.

journal.pone.0015591.g002

Ahora, ¿esto qué significa? Personalmente, creo que hay algunas cuestiones que no me convencen. Para empezar, la elección de la enfermedad fue deliberada para crear el mayor efecto placebo posible, pero la evaluación de los síntomas de SII son completamente subjetivas. Considerando que aún el grupo sin tratamiento mostró un cambio positivo, no creo que pueda eliminarse la posibilidad de que la mejora sea ilusoria.

¿Se puede descartar el efecto del paciente respondiendo lo que el investigador quiere oír? Los mismos autores admiten que no, aunque sostienen que sería imposible hacerlo. Pero acá se ve exacerbado por lo que, en mi opinión, es un problema con el ciego: A ambos grupos se les hacía una visita a la mitad del estudio para evaluar sus síntomas y preguntarles sobre el estudio. Inevitablemente el médico o enfermera que lo hacía, sabía si el paciente estaba tomando placebos o no tenía tratamiento (las preguntas eran distintas en cada caso). Los autores afirman que la cantidad y calidad de las interacciones eran similares, pero no creo que se pueda confiar en que los propios sesgos de los investigadores no hayan entrado en juego.

Otra posible explicación es que las pastillas sirvieran como un recordatorio para realizar con mayor regularidad los tratamientos convencionales. De hecho, a la pregunta “¿Qué cree que había en las píldoras placebo?”, uno de ellos respondió “recordatorio simbólico”.

Finalmente (y principalmente), los sujetos fueron reclutados mediante propagandas que pedían voluntarios para “un novedoso estudio de mente-cuerpo en SII” y se les daba una presentación de 15 minutos que tocaba los siguientes puntos:

  1. El efecto placebo es poderoso
  2. El cuerpo puede responder automáticamente al tomar placebos como los perros de Pavlov que salivaban cuando oían una campana
  3. Una actitud positiva ayuda pero no es necesaria
  4. Tomar las pastillas con fe es muy importante. [de la traducción al inglés “taking the pills faithfully is critical”]

En otras palabras, ¿no se les estaba diciendo, básicamente, que aún cuando no contengan ingredientes activos los placebos pueden ayudarte? En un cuestionario de control los pacientes parecían haber entendido que los placebos no contienen medicina, pero me pregunto si realmente entendían que no tenían razón alguna para esperar una verdadera mejoría. Lo que me parece es que esa charla y la forma de reclutamiento estaban diseñadas (consciente o inconscientemente) para potenciar la creencia en una posible mejora. ¿Cuál es la diferencia entre esto y las timopulseras que advierten que “no está comprobado científicamente” y “puede funcionar o no” pero luego dicen que “mejora el balance y la flexibilidad”?

Conclusion

Juzgando por lo que dicen en la discusión, los autores deberían estar de acuerdo conmigo cuando digo que no creo que este estudio sea convincente para probar que los placebos funciona sin engaño. Por ahora, lo único sólido que se puede concluir es que el efecto placebo subsiste aún cuando se elimina su factor de engaño. Pero esto no es sorpresa para nadie que entienda su complejidad. Sin embargo, no estaría de más realizar más investigaciones sobre el efecto placebo tratando de controlar más seriamente todos los factores y utilizando una enfermedad cuya severidad pueda medirse objetivamente.

En otras palabras: que el efecto placebo se mantenga, no significa que la píldora placebo funcione.


Kaptchuk, T., Friedlander, E., Kelley, J., Sanchez, M., Kokkotou, E., Singer, J., Kowalczykowski, M., Miller, F., Kirsch, I., & Lembo, A. (2010). Placebos without Deception: A Randomized Controlled Trial in Irritable Bowel Syndrome PLoS ONE, 5 (12) DOI: 10.1371/journal.pone.0015591

Wednesday, 22 December 2010

El miedo no sirve para concientizar sobre el cambio climático.

ResearchBlogging.org

A pesar de que en la comunidad científica existe un claro consenso de que el planeta se está calentando y las actividades humanas es la causa principal, un gran segmento de la población lo niega. En EE.UU. no más del 50% de la población está de acuerdo con las conclusiones básicas del IPCC aunque, por suerte (y sorprendentemente para mí), el porcentaje sube al 80% en la comunidad global. Algunos atribuyen este negacionismo a factores ideológicos como la adherencia a nociones libertarias de capitalismo desregulado o la idea de que el humano no puede tener un efecto tan importante en un planeta tan enorme.

Pero quizás haya causas más mundanas. De la misma forma que las supersticiones podrían ser errores que surgen del funcionamiento normal de la cognición, tal vez el fenómeno del negacionismo surja de algo normal en nuestra naturaleza humana. Personalmente, siento más afinidad por ese tipo de hipótesis que conformarme con inventar una conspiración masónica. Un candidato es la creencia de un mundo justo (Just World Belief). Se trata de un fenómeno psicológico robusto en el que las personas tienden a creer, ejem, que el mundo es justo. Es difícil creer que los malos a veces se salen con la suya, que personas inocentes pueden sufrir sin justificación alguna o que todo se va a ir al carajo sin importar lo que hagamos. Es un marco conceptual que explica muchas cosas. Desde la creencia en el cielo, el infierno y un plan divino (“todo sucede por alguna razón”), hasta culpar a los enfermos de SIDA por su enfermedad pasando por la idea del karma, los ciclos de reencarnación, etc…

Lo que Matthew Feinberg y Robb Willer hicieron fue probar esta hipótesis con 2 experimentos sencillos. En el primero midieron las actitudes hacia el cambio climático y el nivel de creencia en un mundo justo a unos 100 estudiantes (el conejillo de indias preferido de los psicólogos, al parecer) y entre 3 y 4 semanas más tarde se les hacía leer uno de dos falsos artículos sobre el tema. Ambos eran iguales salvo por los últimos dos párrafos: uno tenía un mensaje amenazante que resaltaba los riesgos y consecuencias apocalípticas del calentamiento global; el otro tenía un tono más positivo, concentrándose en las posibles soluciones al problema. Finalmente se volvía a medir sus opiniones. Como se ve en el gráfico, para las personas que creían en un mundo justo hay una gran diferencia de recepción entre el mensaje positivo y el negativo aunque no se observa diferencia en el otro grupo.

screenshot.4_thumb[9]

En el segundo experimento a los participantes se les hacia, supuestamente, un test de comprensión de lenguaje en el que tenían que ordenar palabras para formar oraciones. Un grupo tenía oraciones como “El mundo es predecible” o “De alguna manera, la justicia siempre triunfa” mientras que el otro grupo tenía oraciones opuestas. Esta es una forma ya establecida en la que los psicólogos implantan ideas sin que los participantes se den cuenta (así que cuidado, eh). Después se les hacía ver 2 spots publicitarios sobre cambio climático altamente negativos (vean los videos si no están convencidos). Nuevamente, al final se les preguntaba sobre su posición en el tema. Como era de esperarse, los que habían sido expuestos a la idea de un mundo justo indicaron mayor escepticismo que el otro grupo. No sólo afectó la aceptación de la realidad del cambio climático, sino también su voluntad de hacer cambios en su vida para reducir sus emisiones de gases invernadero.

Conclusión.

Es esperable que este sea sólo un factor que explica la reticencia de una parte importante de la población mundial de aceptar la realidad del cambio climático. Cuestiones ideológicas y campañas activas de desinformación probablemente tengan un rol, pero esos factores son difíciles de modificar. Por otro lado, comunicar el problema desde una posición más positiva, acentuando las cosas que pueden hacerse en vez de usar imaginería que causa preocupación y fatalismo, parece ser una forma efectiva de cambiar la opinión pública. Como mínimo, quizás dejen de llamarme “alarmista”.


Feinberg M, & Willer R (2010). Apocalypse Soon?: Dire Messages Reduce Belief in Global Warming by Contradicting Just-World Beliefs. Psychological science : a journal of the American Psychological Society / APS PMID: 21148457

Wednesday, 1 December 2010

Ilusión de causación y cómo reducirla.

ResearchBlogging.org

Es saber proverbial (al menos en ciertos círculos) que el humano es un animal que busca patrones. Skinner demostró que las palomas no están exentas de esta consideración y varias investigaciones evidencian que esta tendencia aumenta cuando nuestra sensación de control disminuye. Este es un tema muy relevante en la pseudociencia ya que es usual que quienes la promueven se sustenten en nuestra pobre capacidad de estimar causación y efectividad. Entender cómo reducir esa ilusión de causación sería un buen método para disminuir la influencia de los charlatanes. En un paper publicado en el British Journal of Psychology, investigadores de la Universidad de Deusto en Bilbao hace precisamente eso.

Muchas personas tratan de encontrar diferencias cognitivas entre los creyentes y no creyentes. Por ejemplo, algunas investigaciones vinculan una personalidad propensa a la fantasía (fantasy prone personality) y la creencia en lo paranormal. Helena Matute et al propone que, en realidad, la ilusión de causación, los errores cognitivos y los errores sistemáticos son parte de la cognición normal a la luz que las investigaciones que el acercamiento anterior no llegó a resultados consistentes. Se basan en dos pilares de conocimiento, la literatura sobre superstición y e ilusión de control y la teoría de contingencia en el aprendizaje y predicen que la cantidad de veces que se observa la potencial causa y la forma en la que se evalúa el resultado son dos factores que disminuirían la ilusión de causalidad (preguntar por la efectividad debería generar mayor ilusión de causación que preguntar específicamente por la causa).

En el experimento se realizó por internet y consistía en pedirles a los participantes que evalúen la efectividad de una droga ficticia para curar una enfermedad que no existe realmente. Se les mostraba a cada participante 100 pacientes ficticios que sufrían de Síndrome de Lindsay; algunos de ellos habían tomado la medicina (Batatrim) y otros no. Se les preguntaban si creían que el paciente iba a mejorar y luego se les decía si se habían curado o no. El truco es que tanto los pacientes que habían tomado la medicina como los que no se curaban el 80% de las veces; es decir, el Batatrim no tenía efecto alguno.

Para probar si la frecuencia en la que aparecía la causa potencial afectaba el nivel de ilusión, los participantes fueron divididos en 2 grupos. Uno veía 80 pacientes que habían tomado la droga y el otro sólo 20 (en ambos casos la tasa de recuperación era del 80%). Además, se les preguntaba “¿Hasta qué punto crees que el Batatrim es la causa de la curación de las crisis de los pacientes que has visto?” (pregunta causal) y “¿Hasta qué punto crees que el Batatrim ha sido efectivo para curar la crisis de los pacientes que has visto?” (pregunta sobre efectividad).

Matute et al 

Como habíamos predicho, las barras negras (los que vieron sólo 20 pacientes que tomaron el Batatrim) juzgaron el medicamento significativamente menos efectivo que las barras rayadas. Pero además, la forma en la que se formula la pregunta también tiene un efecto (no tan fuerte).

Conclusiones.

Este estudio tiene, creo yo, implicaciones importantes en la forma en la que los divulgadores científicos  la comunidad escéptica se relaciona con el público. Aparentemente sería recomendable abordar cuestiones como la efectividad de la homeopatía desde el ángulo de la causalidad. Cuando se pregunta por “efectividad”, la relación causal queda adentro de la caja negra. Si una persona conoce muchas personas que se mejoraron luego de un tratamiento, hay que hace un trabajo cognitivo importante para no concluir que éste es efectivo. Al poner en la mesa la noción de causación, quizás uno esté ayudando ese trabajo; abriendo la caja negra para que el otro mire adentro.

Por otro lado, también muestra la efectividad (ejem..) de otro tipo de campaña. Instruir sobre el método científico es una buena idea pero tiene muchas complicaciones. Como bien notan en el paper, el sólo hecho de convencer a alguien que la ciencia es algo que vale la pena es un desafío. Exponer al público a una mayor cantidad de evidencia no sesgada es más simple y no deja de ser efectivo. En cualquier caso, es otra forma de responder al “a mí me funcionó”.


Matute H, Yarritu I, & Vadillo MA (2010). Illusions of causality at the heart of pseudoscience. British journal of psychology (London, England : 1953) PMID: 21092400

Tuesday, 30 November 2010

Problemas con la investigación paranormal. (II)

(Continuación de Problemas con la investigación paranormal)

ResearchBlogging.org

Falacia de transposición del condicional

El segundo problema radica en confundir la probabilidad de los datos dada una hipótesis (p(D|H)) con la probabilidad de una hipótesis dada los datos (p(H|D)). Por ejemplo, la probabilidad de ganar la lotería participando en ella puede ser de 10-6, mientras que la probabilidad de haber jugado en la lotería sabiendo que uno ganó es prácticamente 1. Esta es la formalización matemática del principio según el cual “afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias”. En este sentido, la probabilidad previa tiene que tenerse en cuenta al tomar decisiones racionales. En el contexto de Bem (2010) La probabilidad previa de la existencia de fenómenos paranormales es y debería ser muy baja por lo que la evidencia necesaria para establecer que tal cosa existe debe ser muy alta.

El problema con los p-valores

tabla bayes_thumb[3]

Finalmente, Wagenmakers (2010) argumenta que los p-valores sobreestiman la evidencia en contra de la hipótesis nula. Esto es porque la hipótesis nula se considera en aislamiento en vez de comparándola con una hipótesis específica. Siguiendo el ejemplo anterior, al ganador de la lotería podría acusárselo de hacer trampa puesto que la probabilidad de ganar es muy baja, pero esta idea resulta ridícula cuando se considera que la hipótesis alternativa (que de alguna manera sabía con antelación qué números iban a salir) tiene una probabilidad mucho menor.

Una de las varias formas de solucionar el problema es mediante el contraste de hipótesis bayesiano. En ella la probabilidad a posteriori (luego de realizar el experimento) es igual a la probabilidad a priori multiplicada por el Factor de Bayes: p(D|H0) / p(D|H1). Es decir, el cociente entre la probabilidad de obtener datos dada la hipótesis nula y la probabilidad de obtener los datos dada la hipótesis a corroborar (en este contexto, que exista psi). Un Factor de Bayes de 2 significa que es doblemente probable que los datos se hayan dado bajo la hipótesis a corroborar que bajo la hipótesis nula.

Conclusión

El paper concluye con 6 recomendaciones tanto para los investigadores de fenómenos paranormales como para quienes estudian fenómenos más mundanos:

  1. Evitar expediciones de pesca al seleccionar los participantes, métodos y criterios con anterioridad al comienzo del estudio.
  2. Establecer los análisis estadísticos a utilizar y las probabilidades previas antes de obtener los datos.
  3. Estar en colaboración con uno o varios escépticos (aplicable más que nada a la investigación paranormal)
  4. Realizar varios análisis estadísticos. Si el efecto es real, éstos deberían dar resultados consistentes.
  5. No transformar experimentos exploratorios exitosos en confirmatorios ni viceversa.
  6. Publicar online los datos, software, y materiales además de las decisiones de los pasos 1 y 2.

Problemas con la investigación paranormal. (I)

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Recientemente un tal Dr. Bem presentó supuesta evidencia a favor de la existencia de efectos paranormales [pdf] (psi). Según él, 8 de sus 9 experimentos demostraron que los humanos pueden percibir eventos futuros e inconscientemente tomar en cuenta esa información en la toma de decisiones.

En el Experimento 1, por ejemplo, 100 participantes tenían que decidir si una imagen iba a aparecer a la derecha o a la izquierda; acertando el 53,1% de las veces para las imágenes eróticas. Why psychologists must change the way they analyze their data: The case of psi de Wagenmakers et al [pdf] sostiene que estos resultados (y los resultados en general de la investigación paranormal) no sirven para convencerse de que realmente existen efectos sobrenaturales, sino que demuestran que hay algo fundamentalmente erróneo con la forma en la que los psicólogos analizan sus resultados.

Identifica 3 problemas serios: el uso de métodos exploratorios en vez de confirmatorios; la falacia de la transposición del condicional; y el uso de métodos estadísticos que sobrevaluan la evidencia en contra de la hipótesis nula.

Uso de métodos exploratorios

El primer problema surge directamente de la observación de los métodos del Dr. Bem y es denominado por Wagenmakers (2010) como el Método Exploratorio de Bem. Un análisis exploratorio es aquel en el que luego de conseguir los datos, se trata de encontrar patrones y significancias estadísticas en donde las encuentre; en contraste, un análisis confirmatorio debe establecer la metodología, las variables relevantes y los criterios de confirmaciones previamente a obtener los datos. En Bem (2010), se encuentra gran cantidad de evidencia de que el análisis fue más consistente con el primer caso que con el segundo.

Por ejemplo, el Experimento 1 descripto previamente mostró un efecto sólo en las imágenes eróticas. Pero también se experimentó con imágenes neutras, positivas, negativas, y románticas; ninguna de estas mostró evidencia de psi. Otro ejemplo, quizá aún más claro son los resultados del Experimento 5, en el que la evidencia de precognición pudo verse sólo en las mujeres. No hay razón alguna (y el Dr. Bem lo admite él mismo) para suponer esta diferencia entre géneros, ¿por qué entonces evaluarlo así? Esto se llama expedición de pesca y equivale a lanzar una moneda 100 veces y sorprenderse porque hay una serie de 5 caras seguidas.

(continuará en Parte II)


Bem, D.J. (2010). Feeling the future: Experimental evidence for anomalous retroactive influences on cognition and affect Journal of Personality and Social Psychology

Friday, 26 November 2010

Por qué la gente confía en tratamientos inútiles.

ResearchBlogging.org

PLoS ONE (no tengo idea por qué las mayúsculas así; debe ser un acrónimo de algo) es una journal libre y gratuito que brinda acceso a un montón de papers con revisión por pares. Estaba buscando en los archivos algo para imprimir y leer en el colectivo y me encontré con un trabajo con el interesante título de “From Traditional Medicine to Witchcraft: Why Medical Treatments Are Not Always Efficacious”. ¿Es posible que alguien le haya encontrado respuesta a la eterna pregunta? ¿Por qué carajo la gente sigue creyendo en la homeopatía, la acupuntura y otros “tratamientos” que no funcionan?

Tanaka et al realiza un modelo matemático para tratar de explicar en qué condiciones un comportamiento tiene altas probabilidades de ser aceptado por una gran cantidad de personas. Si bien empezaron centrándose en tratamientos médicos, hacia el final del paper notan otras aplicaciones interesantes. El modelo puede ser esquematizado de la siguiente forma:

Esquema del modelo

Como se puede ver, las personas pueden estar enfermas o saludables. Mueren a una tasa que depende de una constante (muertes naturales + muertes por la enfermedad) y se curan a una tasa que depende de la línea base de recuperación (el resfriado se cura solo a los 7 días) y la efectividad del tratamiento. El modelo supone que una persona enferma intenta un nuevo tratamiento y luego demuestra dicho tratamiento a otras personas convirtiendose en un demostrador para los observadores. Si un demostrador convierte a un observador, éste va a adoptar el tratamiento cuando esté enfermo.

La tasa según la cual un observador adopta un tratamiento se supone constante por demostración por unidad de tiempo. Esto significa que la eficacia no entra en juego a la hora de adoptar tratamientos. En cambio, la eficacia es evaluada por la persona cuando está enfermo y aplica el tratamiento en sí mismo. El individuo, entonces, abandonará la práctica o no a una tasa que dependerá de si se recupera o no de la enfermedad.  El factor a es la medida según la cual la eficacia del tratamiento afecta la probabilidad de abandono. Un valor alto significa una mayor sensibilidad.

Los detalles matemáticos de cómo se genera el modelo son algo… aburridos, complicados e intentendibles para el lego pero si alguien tiene curiosidad o le gusta torturarse, el paper es de acceso gratuito. Dejo una de las ecuaciones para que vean que no estoy jodiendo.

Ecuación loca

Ehm… sí, seguro… Pasemos a los resultados, que es lo que nos interesa a todos.

Resultados

Los autores probaron el modelo en una gran variedad de casos y variando los parámetros y, para la sorpresa de nadie, existen muchas condiciones en las cuales tratamientos poco efectivos tenían mayor probabilidad de ser adoptados. Existe una retroalimentación bastante interesante en la cual cuanto menos eficaz sea un tratamiento, va a haber más enfermos; y a más enfermos, más demostradores del tratamiento; y a más demostradores, más individuos adoptan el tratamiento. Esta relación subsiste aún teniendo en cuenta que la tasa de abandono es mayor para los tratamientos inefectivos. En contraste, los tratamientos más eficaces reducen la cantidad de demostraciones, así dificultando su adopción. Esta relación se acentúa aún más cuando se trata de tratamientos preventivos.

En mi opinión, esto es una formalización matemática de la aparición de los movimientos anti-vacunación (sí, hay gente que cree que las vacunas son dañinas e inefectivas, es un mundo generoso). Las vacunas son tan efectivas que básicamente erradican por completo las enfermedades. Así, deja de haber demostraciones de su efectividad y es más difícil convencer a la gente de que es necesario vacunarse. Muchos médicos y divulgadores científicos advierten que quizás sea necesario una gran epidemia para que estos grupos ideológicos entren en razón o, al menos, disminuyan en popularidad.

Los factores que ayudan a la adopción de tratamientos efectivos (más allá de la efectividad) son principalmente la medida en la que la efectividad determina el abandono (a) y la tasa de recuperación espontánea. Esto explicaría, por ejemplo, por qué hay tantos remedios ineficaces para los resfriados o los malestares digestivos (alta recuperación espontánea) y l a cantidad de curas milagrosas para enfermedades incurables o terminales (poco abandono ya que el paciente percibe que no tiene nada que perder). Otro factor importante es la tasa de relapso. Cuando un individuo puede enfermar varias veces, tiene varias oportunidades de demostrar el tratamiento, reduciendo el impacto del proceso de retroalimentación.

Conclusiones

Este modelo ofrece una explicación sorprendentemente simple, creo yo, novedosa para la popularidad de tratamientos tradicionales no efectivos para ciertos casos. Al mostrarlo como un fenómeno emergente en vez de un resultado de intereses humanos particulares o presiones por parte de grupos ideológicos, tiene una elegancia y parsimonia que lo hace muy atractivo.

El modelo puede ser aplicado a cualquier caso en donde hay dos estados que afectan la mortalidad de los individuos afectados y un comportamiento que afecta la transición entre ellos. El ejemplo que proponen los autores es el de las técnicas de forrajeo, en donde en vez de enfermos y sanos, los individuos están hambrientos o saciados. Como la tasa de recuperación espontánea es 0 y la tasa de relapso es muy grande (uno siempre vuelve a tener hambre), el modelo predice que las técnicas de alimentación tienden a ser muy eficaces. ¿Alguien escuchó hablar de comida alternativa acaso? Este trabajo sirve de advertencia para quienes tratan de interpretar todo comportamiento bajo la luz de las ventajas adaptativas. No todos los comportamientos tienen que ser adaptativos para ser populares.

Pero en definitiva, este es sólo un modelo matemático. Hacen falta estudios sociológicos para validarlo. Sería interesante, por ejemplo, determinar experimentalmente o mediante observaciones los valores numéricos reales de los factores del modelo para un tratamiento específico y ver si los resultados son consistentes con la realidad.


Tanaka MM, Kendal JR, & Laland KN (2009). From traditional medicine to witchcraft: why medical treatments are not always efficacious. PloS one, 4 (4) PMID: 19367333

Friday, 29 October 2010

Control, cosmovisiones y la aceptación de la evolución.

ResearchBlogging.orgCuando hablé de la superstición y las palomas mencioné que en situaciones en situaciones de poco control, aumenta la tendencia a reconocer patrones. Existe una teoría en psicología llamara Terror Managment Theory (TMT) relacionada con este hecho y que afirma que ante situaciones de falta de control, de peligro de vida, o hasta que nos recuerdan nuestra propia mortalidad, las personas tienden a aferrarse más a su Cosmovisión (o Worldview, en inglés). Plantea que las cosmovisiones son una forma de negar –o al menos soportar- nuestra propia mortalidad y para encontrar orden en un mundo caótico.

¿Y qué más caótico y fuera de nuestro control que el proceso evolutivo según lo plantea la Teoría Sintética (TS)? Siguiendo la lógica de TMT, es esperable que al ser expuestos a los principios básicos de la evolución por selección natural, la mayoría de las personas se aferre más a su cosmovisión propia; lo cual podría ser una explicación de la falta de aceptación de esta teoría. En un reciente trabajo de Rutjens, et al (de acceso gratuito), se preguntan cómo funcionaría este proceso si en vez de ser confrontados con sólo la TS, a los sujetos se les permite elegir entre otras posibilidades que brindan mayor control y son menos amenazantes a su integridad personal.

Las dos hipótesis básicas que se contrastan en el paper son si la falta de control aumenta la creencia en agentes externos (dios) o si sólo lo hace cuando no existe una alternativa secular que ofrezca el mismo nivel de control. Rutjens tomó 140 estudiantes y los separó aleatoriamente en dos grupos. A un grupo se les hizo pensar en una situación desagradable en la que no tenían control, escribir sobre ella y luego dar 3 razones por las cuales el futuro es incontrolable. El segundo grupo (control) realizó tareas parecidas pero que no amenazaban su sensación de control.

Luego se le daba a cada alumno 2 textos y se les pedía que eligieran cual les parecía que era la mejor explicación de la evolución en la tierra. Había 3 textos, uno describiendo la TS como un proceso aleatorio, desestructurado e impredecible; otro apoyando la noción de un creador (Diseño Inteligente) externo que dirige el desarrollo de la vida; y un tercero describiendo la interpretación de la teoría evolutiva de Conway Morris (CMTE) que hace hincapié en la evolución convergente y sostiene que la evolución es un proceso predecible.

Rutjers

Como se ve en el gráfico, sólo el 5% de los participantes del grupo control (barras blancas) eligieron el diseño inteligente (ID) o la interpretación de Conway Morris (CMTE) por sobre la teoría evolutiva (TE). Pero los números son muy distintos para el grupo cuya integridad fue amenazada. Este grupo eligió ID sobre TE más de un 20% de las veces y CMTE sobre TE casi un 35%. Curiosamente –y en confirmación del modelo de control compensatorio- no se observa un cambio tan profundo cuando los estudiantes tenían que comparar ID y CMTE.

Los autores interpretan que, si bien la falta de control potencia la creencia en un agente externo sobrenatural, ésto sólo sucede cuando no hay una alternativa secular accesible. Es decir, la falta de control no causa creencias sobrenaturales, sino que causa ansiedad. Una de las formas de compensarla es mediante la creencia en agentes externos, pero no la única. Alternativas más prosaicas que también ofrezcan una mayor sensación de control son tan aceptadas como las sobrenaturales.

Como dije, esto quizás ayude a entender por qué existe tanta negación y desinformación acerca de la evolución por selección natural. ¿Popularizar cosmovisiones seculares que interpreten la teoría evolutiva eliminando la aleatoriedad sería una buena estrategia para que la TS gane aceptación general? Suena interesante pero, personalmente, no estoy seguro por dos razones. La primera es la más obvia y tiene que ver con que la evolución es, en efecto, un proceso caótico; tratar de mentir o alterar una teoría científica para que ésta gane aceptación popular me parece un despropósito. La segunda es que casi todos los participantes del estudio eran ya de por sí muy seculares (en una escala de 1 a 9, más de la mitad sacaron 1 o 2 y la media era 2,86), ¿no podría esto afectar los resultados? Quizás personas más religiosas o que ya negaban la evolución no se verían igualmente atraídos hacia la interpretación predecible de la evolución como hacia nociones de diseño inteligente.

Tal vez la estrategia radique no tanto en la educación en ciencias sino, más bien, en la educación en filosofía. Personas más versadas en ética, metafísica y epistemología puedan recurrir a estas disciplinas para encontrar el sentido de la vida que una evolución caprichosa e impredecible amenaza con quitarles. Después de todo, hay millones de personas que aceptamos la evolución y no sentimos afectada nuestra integridad personal, ¿estudiar cómo lo hacemos podría echar luz en cómo podrían hacerlo otras personas? Creo que es una posición bastante plausible aunque de ninguna manera definitiva. Si se logra que la población entienda los límites de la ciencia, quizás entienda que no hay nada que temer en ella.


Rutjens, B., van der Pligt, J., & van Harreveld, F. (2010). Deus or Darwin: Randomness and belief in theories about the origin of life Journal of Experimental Social Psychology, 46 (6), 1078-1080 DOI: 10.1016/j.jesp.2010.07.009

Monday, 9 August 2010

Palomas supersticiosas.

Está bien establecido que las personas tienden a ser más supersticiosas en situaciones en las que tienen poco control. El ejemplo paradigmático es que los ajedrecistas tienen muchas menos cábalas que los jugadores de fútbol; los primeros tienen control total sobre la situación y ganar o perder depende puramente en sus habilidades mientras que la victoria o derrota de los segundos depende de muchos factores que los participantes no pueden controlar. Hay varios estudios que sustentan esta noción y que también vinculan la falta de control con una mayor tendencia al reconocimiento de patrones (ver formas en las nubes, por ejemplo).

Pero este paper de 1947 por B.F. Skinner muestra que los humanos no somos los únicos en encontrar relaciones causales cuando no las hay. Por segunda vez en el blog voy a citar parafrasear una escena de Los Simpsons:

Homero: Bueno, no hay ningún oso a la vista. La Patrulla Anti-Osos funciona perfectamente.
Lisa: Eso es un razonamiento falaz, papá.
H: Gracias, hija.
L: Papá, qué pasaría si te dijera que esta roca ahuyenta tigres.
H: Ahá, ¿y cómo funciona?
L: No funciona, es sólo una estúpida piedra.
H: Ya veo.
L: Pero no veo ningún tigre por acá, ¿y tu?
H: Lisa, me gustaría comprarte tu piedra.

Skinner fue el principal fundador del conductismo, un pionero en la psicología experimental y el descubridor del condicionamiento operante. Este modelo de aprendizaje consiste en que un animal aprende, por ensayo y error, que ciertas conductas tienen consecuencias deseadas mientras que otras tienen consecuencias indeseadas; las conductas que llevan a consecuencias deseadas son reforzadas y el animal tiende a realizarlas más a menudo. Por ejemplo, una rata puede aprender que al apretar un botón se abre un compartimiento con comida. La suposición es, obviamente, que la conducta y el reforzamiento están relacionados mediante una cadena causal; que la conducta causa el reforzamiento. Uno esperaría, por lo tanto, que no se observara condicionamiento operante cuando el refuerzo es independiente del sujeto experimental.

En este experimento, Skinner investigó justamente esto último. Puso palomas en jaulas individuales con un mecanismo que les daba comida. Éste estaba conectado a un temporizador que lo accionaba a intervalos de tiempo predefinidos sin relación alguna con el comportamiento del ave. Según las palabras de Skinner:

En 6 de 8 casos las respuestas resultantes eran tan claras que dos observadores concordaban perfectamente en la cantidad de instancias observadas. Un ave se condicionó a girar por la jaula en sentido anti horario, haciendo 2 o 3 giros entre cada reforzamiento. Otro golpeaba su cabeza repetidamente contra una esquina superior de la caja. Un tercero desarrolló una conducta de “arrojar”, como si pusiera su cabeza debajo de una barra invisible y la levantara repetidamente. Dos aves desarrollaron un movimiento pendular de su cabeza y cuerpo, en el cual la cabeza era extendida hacia adelante y oscilaba de derecha a izquierda con un movimiento brusco seguido por un regreso un poco más lento. (…) Otro pájago se condicionó en hacer picoteos incompletos dirigidos hacia el suelo pero sin tocarlo. flag_english6

Es una lástima que no tengamos filmaciones ya que parecen bastante divertidas. Skinner nota que, en general, los sujetos se condicionan a realizar la misma acción que estaban haciendo la primera vez que aparece la comida. Si el intervalo no es muy grande y la paloma repite el comportamiento, es probable que la comida vuelva a aparecer en la cercanía temporal de su realización. Las palomas, en resumen, desarrollan una cábala. Establecen una relación causal donde no la hay.

Ahora sustituyamos a las palomas por hombres mirando fútbol, la jaula por una habitación con un sofá, cervezas y un televisor, y el mecanismo que reparte comida por un gol de su equipo favorito. Luego de un tiempo, vamos a observar todo tipo de extraños comportamientos. Quizás algunos sujetos usen siempre la misma remera, otros tal vez se sienten en el mismo sillón, algunos juntarán las manos en frente de su cara y repetirán una y otra vez su deseo de que gane su equipo.

Pero este tipo de condicionamiento también afecta otros aspectos de nuestro comportamiento, quizás más sutilmente. Este video me hizo notar que la gente llama los ascensores varias veces. En este caso, el comportamiento (apretar un botón) está relacionado con el reforzamiento (la llegada del ascensor) pero de manera demorada. Aunque sabemos que con una sola vez que apretemos el botón ya ponemos en marcha el mecanismo, repetimos como palomas una acción inútil. Lo mismo pasa, creo yo, cuando estamos ante una computadora muy lenta y apretamos varias veces las teclas o el click del ratón.

Estoy seguro que los mecanismos que crean las supersticiones en los humanos son bastante complejos y podría criticarse el modelo usado por Skinner. No hay duda que es incompleto, pero yo creo que es un buen ejercicio para hacernos pensar en las irracionalidades que cometemos todos los días.

Friday, 21 May 2010

Inseguridad y pensamiento crítico (parte 2).

En la primera parte mostré como la sensación de inseguridad no está justificada por los datos estadísticos de homicidios. ¿Cómo es, entonces, que la gente se siente más insegura de lo que en realidad está?

La respuesta más simple culpar a los medios. No hay duda que los diarios y, principalmente los noticieros tienen parte de la responsabilidad. Todos los días las noticias muestran los crímenes más horrendos y dramáticos que pueden encontrar, hacen notas sobre los motochorros y entrevistan a las víctimas y sus familiares para contar historias conmovedoras y llenas de emoción. La televisión, en otras palabras, es muy patética.

Pero antes de culpar sólo a los medios y sus intereses (que no digo que no tengan un rol) hay que reconocer también otro factor adicional, uno que permite que los medios tengan tal efecto en la gente: El cerebro humano es una máquina imperfecta moldeada por la evolución. La psicología sabe hace mucho de los sesgos cognitivos, esos pequeños “bugs” de nuestra mente que nos hacen percibir la realidad de una forma errónea. Muchos de estos sesgos probablemente tenga un origen evolutivo. Por ejemplo, es posible que un pequeño grado de apofenia (ver patrones donde no los hay) fuera ventajoso en el pasado evolutivo del hombre ya que si bien interpretar cada arbusto que se mueve como un depredador significa huir muchas veces sin razón, estos errores son compensados por la vez en la que sí hubo un depredador. Dicho de otro modo, evolucionamos para sobrevivir, no para realizar matemáticas avanzadas

En el caso particular de la inseguridad, lo que estamos viendo es la tendencia de las personas de valorar las anecdótica por sobre las estadísticas. Este sesgo está presente en muchísimos ámbitos de la vida. En general toma la forma de el clásico “Funciona para mí” o “A mi amigo le funcionó” y no suele tener efectos negativos. Esto es, hasta que las ideas que uno empieza a aceptar en base a testimonios son dañinas. Esta forma de pensamiento muchas veces es inconsciente, pero puede tomar formas muy dramáticas. Esta, por ejemplo, es una cita textual de un creyente en la homeopatía.

No solo entran estas dos anécdotas que mencioné (la de la enfermera y la de mi viejo), sino que también tengo en cuenta la cantidad de casos de gente que conozco que pudo estabilizar la alergia, las gripes la obesidad, la depresión, la diabetes. Por eso, en mi caso la evidencia empírica [léase, evidencia anecdótica] tiene más valor que los fríos números y datos estadísticos.

Es decir que la tendencia del cerebro a valorar la anécdota por sobre el dato es tal que se puede convertir en una completa negación de la realidad. El usuario mencionado arriba está completamente consciente de que le convence más la evidencia sin control, de pocas personas y sin análisis estadístico que la evidencia fruto de una investigación rigurosa y el análisis estadístico de miles de personas. Hace esto conscientemente y no parece considerarlo un problema. Esta capacidad de la mente humana para ir en contra de la razón y el sentido común de maneras tan radicales no deja de sorprenderme.

En la mayoría de los casos, sin embargo, se trata de un proceso inconsciente. En un estudio publicado en 1980 (Hamill, et al 1980 [1]) se les presentó un historia muy vívida de una persona a 274 participantes y luego se les preguntó acerca de la población que representaban (guardias carcelarios en un caso y beneficiarios de planes sociales en otro).

Los resultados indican que la exposición al caso anecdótico influenció en las actitudes acerca de la población. El efecto es igual para quienes no se les dijo nada acerca de la tipicidad del caso, para quienes se les dijo que el caso era mu típico o para quienes se les dijo que el caso era muy atípico de la población.

En otro estudio, publicado este año, se estudió el efecto de la evidencia anecdótica vs. la evidencia estadística en la toma de decisiones en el ámbito contable (Wainberg, et al 2010)[2].

Nuestros resultados sugieren que en la toma de decisiones, los sujetos ignoraron o subestimaron los datos estadísticos en favor de la evidencia anecdótica, conllevando decisiones subóptimas.

Esto significa que las anécdotas influyen en nuestras decisiones aún cuando se les informa a las personas que la éstas no representan a la mayoría de la población. Es esperable, entonces, que aún cuando si los noticieros dijeran que la Tasa de homicidios ha bajado y es más baja que en EE.UU., las personas van a seguir teniendo miedo y la inseguridad mientras se muestren los casos particulares tan vívidos.

Otro de los sesgos cognitivos que probablemente entra en juego es la Heurística de Disponibilidad (Availability heuristic en inglés). Esta es la tendencia de juzgar la probabilidad de un suceso, no mediante un cálculo serio y real, sino en base a los ejemplos más vívidos que le vienen a la mente. Esto tiene una relación directa con el rol de los medios; cuando éstos publican casos de muertes violentas por criminalidad y no hablan de causas de muerte mucho más comunes (como accidentes automovilísticos), lo que hacen es crear un acervo de ejemplos y anécdotas de los primeros casos. Las personas que ven las noticias, entonces, tienen un montón de ejemplos de personas que murieron durante un robo pero saben de muy pocas personas que hayan muerto en accidentes de tránsito. Ahí es donde aparece este método heurístico: se cree que es más probable morir a causa de un robo que a causa de un accidente de auto.

Una ilustración de este fenómeno es que más personas mueren por año en accidentes con pirotecnia que atacadas por tiburones. Para dar un ejemplo local, se puede notar que en 2000 se produjeron casi 40.000 muertes atribuibles al tabaquismo (casi 100 muertes cada 100.000 habitantes) [3] en el mismo año, fueron asesinadas poco más de 2.600 personas (7,17) [4]

En Kazoleas 1993 [5] no sólo se comparó la efectividad de la evidencia anecdótica vs. estadística, sino que también se pusieron a prueba distintas hipótesis que explicaran el fenómeno. Los resultados, según el autor, son consistentes con la hipótesis de disponibilidad. Lo curioso es que también encontró que, si bien ambos tipos de evidencia son igualmente efectivas a la hora de influir en las opiniones (que ya es un problema en sí mismo), para aquellos que recibieron la experiencia anecdótica el cambio de opinión tiende a ser más persistente en el tiempo.

Conclusión:

El pensamiento crítico tiene un rol importante en la política en el análisis minucioso de la realidad. Justificadas por la sensación de inseguridad, por ejemplo, están los intentos de bajar la edad de imputabilidad, el pedido de leyes penales más duras y la ampliación de las fuerzas policiales y sus atribuciones legales. Si no existen otras razones para su aplicación, estas políticas deben ser rechazadas.

Se puede decir que la sensación de inseguridad, con seguridad no es una respuesta racional justificada por los hechos. La tasa de homicidios viene bajando desde 2002 y es una de las más bajas de Hispanoamérica. Sin embargo es una respuesta natural de nuestro cerebro ante el bombardeo constante de las noticias y anécdotas. Factores sociales y políticos conspiran junto con la propia estructura de nuestro pensamiento para crear una imagen inexacta de la realidad.


[1] Hamill, Ruth; Wilson, Timothy D.; Nisbett, Richard E., Insensitivity to sample bias: Generalizing from atypical cases (Oct, 1980).

[2] Wainberg, James, Kida, Thomas and Smith, James F., Stories vs. Statistics: The Impact of Anecdotal Data on Accounting Decision Making (March, 2010).

[3] Mortalidad anual atribuible al tabaco en Argentina, año 2000.

[4] Seventh United Nations Survey of Crime Trends and Operations of Criminal Justice Systems.

[5] Dean C. Kazoleas, A comparison of the persuasive effectiveness of qualitative versus quantitative evidence: A test of explanatory hypotheses (1993).