Thursday, 14 October 2010

Contribuyendo para reconstruir registros climáticos.

Hace unos días me encontré con un nuevo proyecto de Zooniverse, una iniciativa que ofrece varias formas para que los ciudadanos no-científicos contribuyamos a la ciencia. La idea detrás de Old Weather es la transcripción de bitácoras de barcos antiguos para la reconstrucción del clima del pasado. Como éstos están escritos a mano (muchas veces con una letra de marinero borracho bastante ilegible), es imposible usar un software de reconocimiento de texto para transcribirlo. Pero donde las computadoras fallan, los humanos somos excelentes; sí, es verdad que vemos patrones donde no los hay, pero también es verdad que podemos ver patrones existentes mucho mejor que cualquier software existente en la actualidad.

Luego de crearse un usuario (que es único para todos los proyectos de Zooniverse), el programa nos invita a “seguir” una nave, con lo que nos integramos como parte de la tripulación. Luego se nos van presentando página tras página de bitácoras de viaje para transcribirla. Hay que anotar la fecha y la posición, luego los datos del clima (viento, temperatura, etc…) y eventos u observaciones que nos parezcan importantes. A medida que uno digitaliza más páginas, va ganando rango dentro de la embarcación. Ahora mismo soy “Capitán Daneel Olivaw” a bordo del HMS Almanzorda, un crucero mercante armado.

Cada bitácora es transcripta varias veces por distintos usuarios para eliminar errores de tipeo o interpretación y para filtrar posibles intentos deliberados de falsificación de datos. ¿Por qué alguien haría eso? Pues porque estas reconstrucciones climáticas sirven para contrastar los modelos computarizados que luego son usados para predecir el clima. No sería sorprendente que los grupos ideológicos negacionistas tratasen de falsificar datos registrando temperaturas más altas intencionalmente.

Además, los datos conseguidos podrían servir, en un futuro, como fuente de minería de información para cualquier tipo de investigación. Hay opciones para transcribir encuentros con barcos o menciones de personas; cosas muy importantes cuya digitalización haría mucho más rápida la investigación histórica.

La página tiene un tutorial que explica con claridad los pasos a seguir y cualquier duda se puede preguntar en el foro. Si la transcripción de registros antiguos no les parece interesante (a mí me resulta un método muy ingenioso para reconstruir el clima), Zooniverse ofrece otros cinco proyectos: Moon Zoo, para clasificar y describir fotos de la Luna tomadas por el LRO; Galaxy Zoo, para clasificar galaxias con fotos del Hubble; Galaxy Zoo: Mergers, para simular galaxias en proceso de fusión; Galazy Zoo: Supernovae, para descubrir supernovas en otras galaxias; y Solar Stormwatch, para descubrir posibles tormentas solares y calcular su trayectoria. Más allá de Zooniverse, también está Fold It!, un juego descargable en el que hay que encontrar la manera más eficiente para doblar proteínas. Por desgracia, todas estas inciativas están en inglés (aunque hay planes para traducir Fold it! a varios idiomas); aunque en general, como se trata de ver imágenes y analizarlas, no es necesario un alto nivel del idioma para entender lo que uno está haciendo.

El concepto de “citizen scientists” (ciudadanos científicos) es una cosa nueva y que sólo pudo darse gracias a internet. SETI@Home marcó el inicio de la colaboración del público en la ciencia con un protector de pantalla que analizaba datos mientras uno no usaba la PC; ésto dio pie para la creación de la plataforma BOINC con decenas de proyectos similares. Esta nueva generación implica una participación más activa, utilizando no tanto el tiempo de cómputo, sino más el cerebro del usuario. Definitivamente una gran herramienta para acercar la ciencia al público pero que a su vez depende del interés del mismo por ella.

Thursday, 7 October 2010

Cambio climático: Lagartijas y el ciclo del agua.

australian-native-reptiles-blue-tongue-lizard1 Agregando a nuestro entendimiento científico acerca de los efectos del cambio climático hoy leo acerca de dos recientes estudios. Uno que incumbe los cambios metabólicos en las especies tropicales y el otro, el aceleramiento del ciclo hidrológico.

El primero, publicado en Nature (de acceso pago, por desgracia) trata de modelar cómo se verán afectadas las especies ectotérmicas (de sangre fría) en los trópicos. Específicamente, los cambios en su metabolismo.

Es sabido que las altas latitudes son mucho más sensibles a los cambios en la temperatura. Los autores usaron 500 millones de registros de más de 3.000 estaciones meteorológicas entre 1961 y 2009 y concluyeron que, desde 1980, las temperaturas en el Ártico aumentaron 1,5 ºC en promedio mientras que en los trópicos el cambio fue de ‘sólo’ 0,5 ºC. Ya había escuchado a muchos climatólogos y divulgadores hablando sobre este efecto. Desconozco las causas y mecanismos o siquiera si se sabe por qué ocurre esto. En cualquier caso, Michael Dillon et al calcularon, usando una fórmula fisiológica básica, el efecto que estos cambios pueden tener en el metabolismo de 4 tipos de seres vivos: organismos unicelulares, invertebrados, anfibios y reptiles.

Los resultados muestran que la relación entre temperatura y metabolismo no es lineal. El cambio metabólico al aumentar la temperatura de 15 a 20 ºC es menor que el que se produce al pasar de 25 a 30 ºC. En este caso particular, esta diferencia se traduce en que los cambios en el metabolismo animal son aproximadamente equivalentes.

Dillon advierte, como siempre debe hacer un científico responsable, sobre las limitaciones de su trabajo. Para empezar, se trata de un modelo matemático simplificado al extremo. Sólo toma en cuenta una variable (temperatura) y no considera las ingeniosas estrategias de estos animalitos para mantenerse frescos. Además, asume que éstos se encuentran inmóviles y a 2 m sobre el suelo (en la superficie la temperatura es ligeramente más alta)

Pero principalmente, no podemos determinar si los cambios en el metabolismo van a ser para bien o para mal. Sin duda aumentarían la necesidad de alimento y agua, pero también aumentaría su tasa reproductiva y de crecimiento. El dato faltante es si los animales afectados conseguirán los recursos extra que necesitarían para sobrevivir. Es esperable que para algunas especies, el aumento en el metabolismo sea algo bueno, mientras que para otras, afecte negativamente su supervivencia.

En marzo de este año, un estudio usando “lagartijas eléctricas”, concluyó que la extinción de estos animalitos (las de verdad, no las eléctricas) en México podía atribuirse al aumento de temperaturas. México perdió un 12% de las especies de lagartos desde 1975 y las causas son desconocidas. Barry Sinervo, autor del estudio, dice que con el aumento en la temperatura los animales ectotérmicos tienen que pasar más tiempo inmóviles y en la sombra. Esto significa menos tiempo para buscar comida y pareja.

El segundo trabajo, algo más simple de interpretar, es un cálculo aproximado de la aceleración del clico del agua. El paper se puede acceder gratuitamente. Mirando los gráficos, si hay algo evidente es que la tendencia que los autores encontraron no es evidente a primera vista. Se habla de un aumento en el desborde fluvial de un 1,5% entre 1994 y 2006 (13 años). Si el período de tiempo es corto esto se debe a las limitaciones de los métodos. Los datos se obtuvieron mediante la combinaron de mediciones satelitales de evaporación, precipitación y nivel del mar. Los resultados, sin embargo, están en sintonía con las predicciones de los modelos climáticos. Entre otras cosas, indican un mayor aumento en el caudal de los ríos que de las precipitaciones. El volumen de agua extra probablemente provenga de reservas continentales (lagos, glaciares, etc…), lo que significa que éstas se estarían secando.

Como dije, los resultados no son tan impresionantes en sí mismos. En mi humilde interpretación, el mayor mérito de este trabajo es haber desarrollado un nuevo método para la medición del ciclo hidrológico; una tarea bastante difícil.

Conclusión.

Estos trabajos (con sus propias limitaciones) contribuyen a nuestro entendimiento de sistemas complejos como el clima y la biósfera y sus interacciones. Como todo estudio, además, no son una conclusión en sí misma sino parte de la discusión que debe ser entendida en su contexto y no se puede reducir a pequeños soundbites. Categorizarlos como “alarmistas” o “catastrofistas” no tiene sentido alguno. Como dice mi viejo, “a la naturaleza, la única forma de ganarle es teniendo razón”.

Thursday, 30 September 2010

Descubren un planeta que podría ser habitable.

Gliese 581g es un planeta sólo 3 veces más masivo que la Tierra, probablemente rocoso. A pesar de que su año dura menos de 40 días y la distancia a su estrella sea 1/6 gira al rededor de una enana roja (Gliese 581), por lo que se encuentra a una distancia que es compatible con el agua líquida. Por ahora se sabe poco acerca de las condiciones físicas del planeta, pero estoy seguro que se va a convertir en un importante blanco para futuras observaciones.

Esto obviamente no significa que tenga vida o siquiera que tenga realmente agua líquida. Dije que su órbita es compatible con la existencia de agua líquida en su superficie porque hay muchas variables que pueden afectar su posibilidad. Tanto Marte como Venus están a una distancia del Sol tal que podrían tener agua líquida. El problema es que sus atmósferas son completamente distintas. La de Venus es unas 90 veces más pesada que la nuestra y las grandes concentraciones de CO2 y otros gases invernadero mantienen a todo el planeta a unos abrasadores 400 ºC. Marte, por el contrario, tiene una atmósfera muy tenue que no genera un efecto invernadero suficiente para calentar la superficie.

Una segunda observación es que al estar tan cerca de su estrella lo más probable es que, al igual que la Luna, su período de rotación sea igual al de translación. En otras palabras, un lado del planeta está en una perpetua noche mientras que en el otro el… sol nunca se pone. Según el artículo en Science News algunos modelos predicen que los vientos podrían ayudar a mitigar los contrastes de temperaturas, pero a mí me parece que es demasiada especulación ya que no sabemos siquiera si tiene una atmósfera. De todas formas, aún cuando los dos extremos tengan temperaturas muy hostiles (una mitad un gigantesco desierto y la otra una tundra eterna), ¿por qué no podría existir un “anillo” habitable que cuente con un amanecer perpetuo?

Es importante recordar que, por ahora, lo único que se sabe de Gliese 581g es su órbita y su masa aproximada (3 masas terrestres es el límite inferior). Sin embargo esto no impidió que su descubridor diga, en la conferencia de prensa donde anunció el descubrimiento, algunas cosas que no son justificadas por los datos:

Personalmente, dada la ubiquidad y propensión de la vida de sobrevivir en donde puede, yo diría, mi sensación personal es que las chances de que haya vida en el planeta son de 100%. No tengo casi ninguna duda acerca de eso.

Muchos astrónomos, periodistas y divulgadores científicos se tomaron estos comentarios con poca gracia y al parecer hubo un pequeño skirmish por twitter. Personalmente, creo que se lo puede perdonar. Es un descubrimiento importantísimo y que con seguridad va a traer mucha atención a ese sistema en particular. Además, tiene serias implicaciones. Gliese 581 se encuentra a unos meros 20 años luz, a escala galáctica, es el vecino de la esquina. Si tan cerca nuestro hay planetas compatibles con el agua líquida, es muy probable que la Vía Láctea esté repleta de planetas potencialmente habitables. Es esperable que alguien en su lugar se emocione y diga sandeces.

En mi opinión, ahora mismo se tienen que estar escribiendo las propuestas para tratar de fotografiar a Gliese 581g directamente. Hay que determinar su tamaño y si tiene atmósfera. Si la tiene, por espectrometría se podría deducir sus componentes. Grandes cantidades de metano y O2 serían un buen indicio de vida (como la conocemos). Mi propuesta, además, es apuntar con un buen radiotelescopio y mandar una señal. Ésta va a tardar 20 años en llegar y otro tanto en recibir una posible respuesta. No tiene sentido esperar a estar seguros que puede tener vida para tratar de hacer contacto. También es un buen candidato al cual apuntar los oídos de SETI.

Artículos informativos (todos en inglés):

Monday, 27 September 2010

La extraña concepción católica de “minoría discriminada”.

Nos dice Guillermo Cartasso, asesor legislativo de la Conferencia Episcopal Argentina y presidente del movimiento “Fundar”, muy apenado, que los católicos se están volviendo una “minoría discriminada” en Argentina. Sí, mi detector de ironía también acaba de explotar.

¿Qué se puede agregar ante semejante celebración de estupidez? Este señor está diciendo que una institución que es la religión oficial del país, que disfruta de sueldos estatales y subvenciones a sus escuelas, cuyos miembros componen el 90% de la población… no sólo es una minoría, sino que es una “minoría discriminada”. Pablo Flores explica un poco más sobre ese punto.

Pero a mí, más que buscar los errores fácticos, me gusta mostrar las inconsistencias en el discurso. Es que estas personas que afirman que un poderoso 90% de la población de un país puede ser una “minoría discriminada” tienen la audacia de sostener que los “homosexuales no son "minoría" y sí tienen derechos”. Según ellos:

Los homosexuales no cumplen con los tres criterios que caracterizan a los grupos minoritarios a quienes se les ha otorgado protección legal especial. Estos criterios son (a) Privación económica (...), (b) Debilidad política (...) y (c) Características inmodificables.

¿Podrá el Señor Cartasso explicarnos cómo es que los católicos cumplen con estos requisitos? Ciertamente no sufren de mayor privación económica que el resto de la población, hablar de “debilidad política católica” es un oxímoron en nuestro país y ciertamente la religión no es una característica inmodificable.

Un poco más adelante, Cartasso afirma que

“en el marco de una cultura relativista es imperioso trabajar sobre una ley operativa que traduzca el derecho constitucional a la objeción de conciencia a fin de preservar la libertad de todos aquellos cuyas convicciones no sean concordes con una parte de la legislación imperante que no contribuye al bien común

Pero mi querido Cartasso. Nadie está discriminando a los católicos, así como el artículo anterior sostiene que los homosexuales no son discriminados ya que tampoco los heterosexuales pueden casarse con personas del mismo sexo, tampoco podemos decir que sean los católicos quienes estén siendo discriminados. Ni protestantes, ni budistas, ni ateos ni mormones pueden objetar a casar a una pareja homosexual si es su trabajo hacerlo.

Parafraseando una cita del artículo anterior: “Tampoco es equiparable la situación de discriminación y estigmatización que sufren los“ católicos “como la que han sufrido otros grupos sociales. Para ser más claros, citemos el ejemplo de los individuos de piel negra de los Estados Unidos, que sí cumplen con los tres criterios enunciados anteriormente y que no podían siquiera trabajar dignamente y ganar un salario digno. Eran esclavos de los blancos. Mucho menos tenían derecho a votar y a participar activamente en la sociedad".

Para rematar, ¿cómo es posible que el mismo sitio web publique los dichos de este tipo luego de haber publicado la noticia de que  “En Hispanoamérica faltan seminarios para acoger el número creciente de vocaciones sacerdotales”?

Saturday, 18 September 2010

Cuánto calentamiento está garantizado.

En un comentario en el post anterior, un lector afirmó que si bien aceptaba la existencia del cambio climática y sus causas antropogénicas, sí rechazaba el “catastrofismo del que hace gala el periodismo”. Esto es una posición razonable. Propensos a presentar anécdotas como si fueran datos, incapaces de presentar los últimos descubrimientos en su contexto apropiado y tratando de encontrar el ángulo controversial o revolucionario a cada noticia, los medios generalistas son una pésima fuente de información científica. Pero ojo, que he encontrado personas que equiparan alarmismo no con el amarillismo de la prensa, sino con las conclusiones sólidas y basadas en las mejores investigaciones a las que llegó el IPCC tratando de enmarcar la discusión como realistas contra “alarmistas”. Esto es particularmente irónico cuando varias críticas al IPCC es que sus reportes son demasiado conservadores.

Pero justo la semana pasada se publicó en la revista Science un paper por Davis, et al. que tiene que ver con el tema y me pareció interesante. El estudio trata de establecer cuánto calentamiento está ya garantizado con la tasa de emisiones actual; un mínimo esperable. Hicieron esto modelando qué pasaría si mantenemos la infraestructura actual hasta su fecha de caducidad (calcularon unos 40 años para las centrales de energía de carbón y 17 años para los autos, por ejemplo) pero no construimos ninguna otra fuente de CO2. Los resultados son algo tranquilizadores en que la concentración de CO2 se estabilizaría en 430 ppm (partes por millón) y el aumento de temperatura sería de 1,3 ºC sobre el promedio pre-industrial. Esto es por debajo de los 2 ºC y las 450 ppm consideradas algo así como el “punto sin retorno”. (más en Scientific American). En comparación, con un escenario con una expansión ininterrumpida de nuestra dependencia en combustibles fósiles los modelos predicen una concentración de más de 600 ppm y un aumento de la temperatura de entre 2,4 ºC y 4,6 ºC para 2100. En palabras de los autores, “las mayores amenazas del cambio climático son consecuencia de infraestructura que todavía no existe”.

Esto es, claro está, un escenario extremadamente irrealista. Los propios autores reconocen las limitaciones del estudio:

Sin embargo, poca duda existe de que se van a construir muchos más dispositivos que emiten CO2. Nuestro análisis considera sólo los dispositivos que emiten CO2 directamente. También existe una infraestructura substancial para producir y facilitar su uso. Por ejemplo tanto las fábricas de motores de combustión interna, autopistas regadas de estaciones de servicio como las refinerías de petróleo promueven la continuación de las emisiones de los transportes basados en petróleo. Aun más, satisfacer la creciente demanda de energía sin producir CO2 requerirá un desarrollo y despliegue verdaderamente extraordinario de recursos de energía limpia, quizás 30 terawatts para el 2050. Sin embargo, evitar los impactos principales del cambio climático depende del éxito de los esfuerzos para superar la inercia infraestructural y desarrollar una nueva generación de artefactos que puedan proveer energía y transporte sin emitir CO2 a la atmósfera.

Es decir, es posible evitar los efectos del cambio climático o al menos mitigarlos. No estamos ante el fin del mundo ni tenemos que encerrarnos en el sótano con el sombrero de papel de aluminio en la cabeza. Pero tampoco se puede enterrar la cabeza en el suelo y culpar al Sol, los rayos cósmicos o pensar que no hay nada de que preocuparse.

Monday, 13 September 2010

Cambio Climático: Cuando el escepticismo se pasa al lado obscuro.

Ya escribí 2 artículos sobre la evidencia que apoya la noción del cambio climático antropogénico (uno concerniendo la evidencia de que el planeta se está calentando y otro acerca de cómo sabemos que las actividades humanas son las responsables) y uno sobre los paralelismos entre el negacionismo climático y el creacionismo; pero un aspecto de todo este debate que es particularmente perturbador es el número de personas que apoyan el pensamiento crítico y la divulgación científica pero que al mismo tiempo, mantienen posiciones completamente contrarias al consenso de evidencias y científicos.

Este es el caso de Michael Shermer (quien cambió de opinión en 2006) y Penn & Teller. Incluso James Randi jugueteó con el tema para luego publicar una tibia retractación unos días más tarde. Para peor, éste es un tema recurrente en muchos sitios web sobre ciencia; es una norma casi sin excepción que todos los artículos importantes que tocan el tema del Cambio Climático tienen al menos un comentario que afirma que es todo un gran fraude. Esto se da aún en publicaciones serias como Scientific American o New Scientist. Podcasts cuyo público aprecia el pensamiento crítico y la importancia de la ciencia reciben mails y comentarios sobre la temática y sitios web dedicados a la divulgación científica y la crítica paranormal hacen eco de los argumentos negacionistas.

Es una situación que me es difícil de comprender. Quizás tenga que ver con ideologías libertarias, o con el placer de sostener posiciones controvertidas. En cualquier caso, hay una característica en común en la mayoría de los negacionistas: no son expertos. No es el rol de los divulgadores científicos, juzgar las conclusiones de un campo científico que no les pertenece. Se pueden hacer críticas a los métodos específicos de un estudio o a sus deducciones lógicas, pero nadie que no sea un experto está en condiciones de socavar las conclusiones más básicas a las que llegó la comunidad científica en un campo determinado. Leyendo algunos comentarios esto queda bien claro. “Esto se basa en mi conocimiento rudimentario sobre los hechos acerca del planeta Tierra”, dice Randi y más adelante, “Por favor, nótese que esta es mi opinión amateur, basada probablemente en datos insuficientes”. “¿Quién realmente miró los datos? Yo no pretendo haberlo hecho…” dice Brian Dunning en un episodio de Skeptoid un tanto ambiguo.

Pues la comunidad de climatólogos analizó los datos y existe un consenso sólido. Quien no haya analizado la evidencia, no está en posición de rechazar los resultados de ese consenso y que no pretenda dar su opinión personal sobre un tema en el cual no está capacitado para darla. Yo admito abiertamente que no soy un experto en el tema, pero los artículos que he escrito sobre el calentamiento global se limitan a divulgar cuál es la posición de los expertos. Y quien quiera desafiar ese consenso debe pasarse el tiempo necesario estudiando los datos y teorías del campo y no tratar de convencer al público. Es decir, la verdadera discusión ocurre al nivel académico, no al nivel de la educación popular (como hacen los creacionistas).

Pero ¿cuán sólido es el consenso?. Un estudio de 2009 por Peter Doran y Maggie Zimmermann envió un cuestionario a más de 10.000 miembros de facultades de geociencias. Encontró que un 90% de los que respondieron (un 30%) opinan que las temperaturas se están elevando en comparación con los niveles pre-1800 y que un 82% afirmaron que la actividad humana es un factor significativo. Entre quienes seleccionaron “ciencias climáticas” como su área de experiencia y un 50% o más de sus papers publicados eran sobre el tema, los porcentajes fueron 96% y 97% respectivamente. Similares resultados obtuvo Anderegg et. al.

Usamos una base de datos de 1.372 científicos del clima y datos sobre sus publicaciones y citas para mostrar que (i) 97-98% de los climatólogos más activos en el campo concuerdan con los principios de Cambio Climático Antropogénico caracterizados por el IPCC, y (ii) la experiencia y prominencia científica de los investigadores no convencidos del CCA es substancialmente menor que la de quienes sí lo están

Obviamente, los negacionistas tienen sus métodos para rechazar tan abrumador consenso: conspiración. En rangos que van desde la avaricia y afán de fama de los científicos hasta un plan malévolo orquestado por los iluminati masónicos y los judíos marxoliberalistas. Claro que esa es una nueva afirmación extraordinaria que debe ser justificada. Considerando que aún luego de “filtrarse” miles de mails privados de un grupo de climatólogos no se encontró ninguna evidencia de conspiración y que aún un panel que recomendó una reforma fundamental a los métodos del IPCC le otorgó la calificación “B+”, diría que una gran conspiración es poco probable.

Thursday, 9 September 2010

Hawking no cree en Dios.

Parece que Hawking contrató a un nuevo publicista porque últimamente no ahorró en declaraciones polémicas. En abril sostuvo que “los meros números hacen que pensar sobre extraterrestres sea perfectamente racional” y advirtió que cualquier contacto interplanetario entre civilizaciones tendría consecuencias desastrosas para nosotros. El mes pasado dijo que “será difícil evitar el desastre en el planeta Tierra en los próximos cien años” y que “O abandonamos la Tierra o nos extinguiremos” (esto último, nada nuevo en el pensamiento del cosmólogo británico). Pero ahora, en extractos de su nuevo libro (“The Grand Design”) publicados en el diario inglés The Times, Hawking se atrevió a meterse con el propio creador del universo. Según él, “Dios no tiene lugar en el origen del Universo”.

Sinceramente, no veo que esto sea noticia. En muchos artículos hacen referencia a que en otros libros, Hawking dejaba abierta la puerta para un creador. En “Breve historia del tiempo” él habló de “conocer la mente de Dios”. Yo leí ese libro dos veces y nunca me pareció que esas referencias a un creador fueran más que mera metáfora. Algo así como el Dios que no juega a los dados de Einstein (aunque él sí creía en una especie de dios panteísta, no era eso a lo que se estaba refiriendo en su famosa frase). Especialmente puesto en el contexto del resto del libro y las declaraciones que hizo en octubre de 1988 al periódico Der Spiegel: “(…) no sería necesario apelar a Dios para que decida cómo empezó el universo. Esto no prueba que Dios no existe, sólo que no es necesario” (Una posición similar a la de Francisco Ayala: “No se necesita la hipótesis de Dios para explicar el mundo”)

Lo que creo que se está perdiendo en el ruido mediático es que “Dios” no es una hipótesis científica; por su misma esencia es imposible de falsear o corroborar. Quiero decir que la “hipótesis de Dios” no es una hipótesis porque no es coherente, no produce predicciones ni forma alguna de corroboración. La existencia de Dios, yo afirmo, es negable a priori a partir de fundamentos filosóficos.

“Dios” no tiene una definición coherente. Hay tantas definiciones como creyentes y cada una de ellas termina siendo, en realidad, una maraña de palabras sin significado alguno. Dios es “inmaterial”, “omnipresente”, “espiritual”. Son conceptos que carecen de referencia externa por lo que no podemos siquiera imaginar qué es lo que esperaríamos de la existencia de un ser con tales características. Más aún, algunos atributos atribuidos a Dios son tan incoherentes que son autocontradictorios y, como tales, sujetos al rechazo a priori, sin necesidad alguna del método científico.

Pero principalmente, Dios es innecesario para explicar el origen del universo porque, en realidad, no explica nada. Al no proveer predicciones comprobables, el poder explicativo de “El universo existe porque Dios lo creó” es equivalente a decir “El universo existe por magia”. Al no ser una hipótesis científica, nada tiene que ganar la ciencia al incluirla en su modelo del universo. Dios está fuera de todo escrutinio científico, pero eso no es una ventaja o un elogio, es una falla fundamental.

Ninguna teoría científica nunca va a poder descartar la existencia de Dios, además, porque este es un ente infinitamente flexible. Se puede acomodar a cualquier observación o teoría. Todo Dios es un Dios de los huecos y los creyentes van a seguir moviendo el acto creador hacia los límites de nuestro conocimiento.

Una frase que cristaliza todas esas características de la “hipótesis” de Dios es la dicha por el astrónomo del Vaticano Guy Consolmagno y citado en un artículo de ACI Prensa como respuesta a las declaraciones de Hawking:

Dios es la razón por la cual la existencia misma existe